Tiroteo de película en el centro

El ladrón se suicidó al quedar rodead. Quiso robar en una oficina y tomó rehenes. Los turistas sacaron fotos porque pensaban que se trataba de una filmación.
"Ya está, rajen. Todo salió mal. No voy a ir en cana otra vez", le dijo por teléfono el delincuente de 30 años a uno de sus cómplices. Después se encerró y se mató de un balazo en la cabeza. Más de diez policías lo habían cercado después de que tomara a seis personas como rehenes e intentara robar en una oficina de un edificio situado en pleno microcentro porteño. Un policía federal resultó herido durante un tiroteo y fue internado con pronóstico reservado. La tensión duró más de dos horas. Algunos turistas extranjeros que pasaron por el lugar y vieron el gran despliegue policial sacaron fotos con sus celulares porque pensaban que se estaba filmando una película.

El hecho ocurrió por la tarde en una oficina del primer piso en Tucumán 410. El ladrón se hizo pasar por un motoquero, pero al entrar en una empresa comercial sacó su arma y amenazó a seis empleados. Uno de ellos aprovechó la distracción del ladrón para llamar al 911. Cuando llegaron los efectivos de la Comisaría 1ª de la Policía Federal, ubicada a tres cuadras del hecho, se inició un tiroteo. El policía Miguel Arostegui –que tenía puesto el chaleco antibala– recibió un balazo en el cuello, por lo que fue trasladado al Hospital Churruca en helicóptero.

En un principio, se pensó que el delincuente había muerto durante el tiroteo, pero fuentes policiales confirmaron que se suicidó cuando se vio cercado por la Policía. "El chorro pensó que teníamos plata y que trabajábamos en una mensajería, pero se equivocó. Es evidente que alguien le pasó mal ese dato. Pensamos que tenía una pistola de juguete, pero nos equivocamos feo. Él disparó primero cuando llegó la policía. Todo el tiempo amenazó con matarnos y realmente tuvimos mucho miedo porque pensamos que podía pasar lo peor. Cuando se vio rodeado por los policías, se encerró en una oficina, llamó por celular a su cómplice, que según suponemos lo esperaba en la puerta, se despidió y se inmoló. Vivimos una tarde de terror. Nos quedaron los oídos sordos por los balazos", dijo Claudio, uno de los encargados de la empresa. "El tipo se agachó y se mató de un balazo en la cabeza. Supongo que estaba drogado porque estaba muy tranquilo. Lo que pasó genera mucha impotencia. Es una situación que no se la deseamos a nadie. No se puede estar seguro en ningún lado. Le dimos todo lo que teníamos en la billetera, pero el ladrón quería más. Creo que, si no hubiese llegado la cana, nos iba a disparar", dijo otro testigo.

"El policía federal sufrió el balazo en medio del enfrentamiento. Se encuentra compensado, pero su pronóstico es reservado", dijo el titular del SAME, Alberto Crescenti.

"Escuché más de quince disparos y gritos de horror. Tuve que cerrar las puertas y tirarme al piso porque no sabía qué estaba pasando. Pero hubo muchos curiosos. Los turistas extranjeros no sabían que lo que pasaba era un hecho real. Hay gente muy desubicada que no tiene dos dedos de frente", dijo Jorge, encargado de un restaurante de la cuadra. Es que muchas personas registraron la llegada de los patrulleros con las cámaras de sus teléfonos celulares y pensaron que se estaba filmando una película. El corte de calle generó caos vehicular en la zona.

El vocero de la Policía Federal, Néstor Rodríguez, informó que "todo hace indicar que el delincuente, que tendría antecedentes, se suicidó, pero eso se determinará en las pericias balísticas ordenadas por la jueza de instrucción Alicia Iermini. El hecho ocurrió en un edificio antiguo que no tiene ninguna medida de seguridad. La zona no es insegura. Hasta ahora se desconoce si el delincuente tenía cómplices que estaban por entrar en el edificio".

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