NO TIREN, RADICALES

Una charla con Negri, titular de la UCR en Córdoba. Es uno de los que ha salido a descargar gruesas perdigonadas en contra de Juan Schiaretti y su proyecto de vender más de cincuenta propiedades que pertenecen al Estado provincial
Mario Negri, como otros cordobeses, parece haber encontrado un motivo para meterse en la trinchera en pleno verano: “Lo que me subleva es lo mismo que subleva a tanta gente en nuestra provincia... Que el 28 de diciembre, el Día de los Inocentes, nos salgan con el permiso para vender más de cincuenta propiedades, novencientas hectáreas en el norte de la provincia, trescientas setenta del Hospital ‘Vidal Abal’ de Oliva, cien mil metros cuadrados por acá, no sé cuántos más allá, todo a escondidas, sin proyectos... Una barbaridad...”.

-¿Cómo se entiende esta iniciativa de un día para el otro?

-Me parece que nos están queriendo cambiar el eje. Nos están metiendo en una discusión para evitar que entremos en otra, acerca del hecho consumado con la mayoría automática de autorizar un ochenta por ciento más de máquinas tragamonedas. Para esconder el garito en el que transforman cada vez más a la provincia. Para tapar otras cosas. Nos llevan con charlatanería a una discusión chata, mediocre... Salen con esto a tontas y a locas como si fuera algo urgente que va a solucionar todos los problemas de los vecinos de la ciudad de Córdoba. Para construir un centro cívico como el que plantean para justificar la venta de la Casa de las Tejas y tantos otros bienes, se tarda dos o ters años, entonces, ¿a qué viene tanta urgencia? ¿qué nos quieren hacer creer?

-Aducen que hay que pagar deudas...

-¿Cuáles? Ya sé, las que ellos mismos generaron, que suman ya hasta trece mil millones, pero insisto ¿cuáles de todas las deudas? Porque la enajenación de los bienes públicos para pagar endeudamiento es algo serio. Hablan de crear un fondo anticrisis cuando se gastaron doscientos millones del fondo anticíclico. Esto ratifica que actúan igual que el menemismo: se endeudan hasta la coronilla y después venden los bienes del Estado para pagar. En la Legislatura hay veinte pedidos de informes sobre lo que han ido vendiendo en la anterior gestión de José Manuel de la Sota (y de Schiaretti), como dependencias del Teatro San Martín y el Batallón 141, y nada, ni una respuesta. Hay que tener razones muy serias y dar muchas explicaciones todavía.

-¿Cómo sigue la historia?

-Bueno, por el lado nuestro, actuar con responsabilidad y no con demagogia.

-“El lado nuestro” ¿qué lado es?

-El de la dirigencia.

-¿No le preocupa estar coincidiendo mucho últimamente con Luis Juez?

-Acá no se trata de coincidir entre los dirigentes. Lo importante para nosotros es coincidir con las personas, con la gente y con las instituciones, que son las convidadas de piedra, las que tampoco han sido consultadas para nada. Hay ciudades en las que, antes de iniciar algún emprendimiento semejante, han hecho unas tres mil consultas a profesionales, a todos los que pueden aportar algo. Acá nada de nada. Acá Schiaretti se maneja como si siguiera siendo el interventor de Santiago del Estero, concentrando los tres poderes. Los interventores creen que pueden disponer de los bienes públicos cuando quieran y del modo que quieran, sin consultar y a las atropelladas. Esto no puede pasar nunca en Córdoba.

-Desde esa “responsabilidad” de la clase dirigente que usted invoca, ¿qué más puede decir sobre el tema en sí?

-Con responsabilidad se puede decir que podemos hablar, tal vez, de la necesidad de modernizar tal cosa, para lo cual posiblemente haga falta vender un inmueble, pero ¿cincuenta? Querer vender cincuenta propiedades de los cordobeses es una política. Como la que advirtieron ustedes, los villamarienses, ante el intento de “megacanje” de Accastello. Cuando las cosas se hacen sin un solo nivel de consulta, aumentan las dudas. Insisto, ¿por qué tanto apuro? ¿Por qué nos salen con esto a la hora del brindis?

-¿Qué opina del silencio del intendente Daniel Giacomino?

-Está de vacaciones. No abramos juicios apresurados. Esperemos su regreso. El debe atender el impacto del desarrollo urbano en la ciudad. El viceintendente (Carlos Vicente) ha dicho que en la Municipalidad no conocen ningún proyecto relacionado con todo esto...

-¿Cuáles son las acciones mientras tanto?

-En parte, lo que estamos haciendo. Que se hable del tema, que se debata públicamente y no entre gallos y medianoche ni entre sidra y pan dulce. Todo ello sin dejar de pensar qué vamos a hacer en marzo con los trabajadores de la industria automotriz y tantas otras cosas... Porque, repito, nos están cambiando el eje. Hay cosas más urgentes de las cuales nos tenemos que ocupar.

-¿Todo el radicalismo opina lo mismo en torno a este tema?

-En esto, la posición del radicalismo es monolítica. Distinto sería si la venta del patrimonio de la provincia hubiera estado en la plataforma electoral de Unión por Córdoba, porque la gente la hubiera votado. Pero la propuesta era bajar los impuestos y, en cambio, los aumentaron al doble, es decir, impuestazo. Que no nos pase lo mismo que con las tragamonedas, que tampoco es un tema que hayan resuelto a partir de la voluntad popular, sino esquivándola. Es más, cuando llaman a participar, igual hacen lo que quieren...

-¿La reforma política?

-Pero claro. Juntaron a cincuenta personalidades en una comisión para que realizaran dictámenes a los que no le dieron bolilla. Quieren hacernos creer que son un Gobierno con consenso y no se dan cuenta (o sí) de que la gente se distancia cada vez más de ellos, porque los ciudadanos votaron un Gobierno no una inmobiliaria. ¡Ojo!, le decimos sí al progreso, pero no para dejar solamente el centro muy bonito. Queremos que la gente de la periferia llegue del trabajo a su casa y haya luz y los yuyos estén cortados para que no los roben, que las calles no estén rotas y los ómnibus puedan llegar.

Una nueva casa de gobierno no es prioritaria, las prioridades de los cordobeses pasan por otro lado. Muchas de esas prioridades obedecen a que ellos llevaron al liberal Germán Kammerath a la Intendencia en 1999. Debe haber un orden de prioridades que fije toda la sociedad y a partir de eso, veremos qué lugar ocupa lo que quiere hacer el gobernador Schiaretti.

Comentá la nota