Hay dos tipos de mensaje, pero no dos objetivos

Por Hernán de Goñi

Si hay un mal que sufren los empresarios por estos días (agudizado por la cercanía de las elecciones) es el desconcierto. El gobierno de Cristina y Néstor Kirchner emite tantas señales al espectro político y económico, que nadie tiene muy en claro cuál es la verdadera frecuencia oficial

El ejecutivo de una firma de capital nacional graficó así su estado de ánimo: "Esto me hace acordar cada vez más a la historia del doctor Jekyll y mister Hyde", en alusión al clásico de Robert Stevenson con el que décadas después la comunidad científica popularizó los casos de personas que sufren de doble personalidad.

El mismo Gobierno que disparó una pelea de fondo contra el campo y le dio a la soja la categoría de "yuyo" ahora pondera su proyección exportadora y el ejemplo que dio a nivel productivo con la siembra directa.

¿Cuál es la señal correcta? ¿La promesa de De Vido de que no habrá más estatizaciones o el sueño K de que YPF tenga mayoría argentina? ¿El freno a los reintegros con tal de recaudar o la promesa de recortar el gasto después de junio? ¿Reanudar el diálogo con el Club de Paris para volver al FMI en 2010 o exprimir a la ANSeS hasta el final?

Hasta hoy la conclusión es una sola: aunque tenga dos caras, la moneda es una sola. El kirchnerismo siempre aspira a alcanzar todo.

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