Tintos: En agosto flexibilizarían el color del vino

Atento a los cambios que las urnas empujaron en el ministerio de Economía de la Nación -donde desembarcó Amado Boudou- y en su par de Mendoza -Raúl Mercau, economista, ex subsecretario de Hacienda, que reemplazó a Guillermo Migliozzi- el mercado sigue presionado en la comercialización de los tintos a granel en toda la región y atento a las resoluciones del INV sobre el color, que se suponen inminentes. En agosto, dicen aquí, cambiará de nuevo la exigencia, al parecer, aliviándola.
El compromiso del Instituto durante la tensa reunión con la Comisión Técnico Asesora, en la que la que se discutió la intensidad del color de los tintos, ha puesto en movimiento el aparato administrativo y técnico para un arqueo de existencias por color y un chequeo preciso del vino que duerme en las vasijas. Es que antes de que el Instituto siguiera ajustando el proceso de mayor exigencia -desde el 1ro de junio elevó de 400 a 500 unidades de color la condición para vender en góndolas como tales- ya se sabía que el tinto era escaso, que en San Juan difícilmente lleguen a fin de año y que en total, al 1ro de julio del año que viene globalmente el volumen disponible no llegará siquiera al equivalente a un mes de despacho (0,6, calculó el Instituto). Es decir, "no llegamos con los tintos" y de los escurridos -calculan- habrá un excedente regional que rondará los 5 meses de despachos.

Y ahí están llegando las declaraciones juradas al edificio de San Martín y Virgen del Carmen, mientras los inspectores del Instituto comienzan a chequear las bodegas: Dicen que constatarán entre el 50 y el 60 % de las existencias de color (tanto tintos como rosados). Quieren tener una idea exacta de quién es quién en esto del color, desde el rosado pálido al tinto intenso.

El oficio de los conocedores y el ritmo de los mercados -muy tensos en precios para los tintos- hace presumir que el Instituto tendrá que encontrar algún instrumento legal-administrativo para suspender provisoriamente la exigencia de los 500 de color (con 10 % de tolerancia) y flexibilizar la comercialización. Por lo pronto, esas tensiones le han puesto un piso de 1.40 pesos por litro a los tintos que rondan las 500 unidades de color, mientras que el escurrido se comercializa entre 0.95 (eso pagó esta semana RPB) y 1 peso (Peñaflor), según calidad y graduación. Los mosteros están complicados, parece y los que compran lo hacen en una franja de 0.90 a 0.95, según gramaje de azúcar.

Si el Instituto flexibiliza los 500 procurando equilibrio integral en el mercado, tronarán las voces viñateras, claro, ellos le temen a una baja en el buen precio actual.

Los gobiernos provinciales han hecho saber su opinión de "exigencias que no desequilibren integralmente el negocio vitivinícola y luego haya que lamentar distorsiones" (o sea, flexibilizar, pero cuidando el equilibrio). Las cámaras más activas ya se pronunciaron por bajar los 500 (Bodegas de Argentina, Unión Vitivinícola, Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, Cámaras Vitivinícola de San Juan, la Sociedad Vitivinícola y el Centro de Bodegueros de San Juan). En la primera semana de agosto, calculan aquí, habrá novedades.

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