Tigre rugió sobre la hora y el Apertura tiene nuevo líder

El gol lo hizo Luna, que había ingresado 24 minutos antes. Primera derrota de Santoro en su regreso.

Por: Adrián Casaccio

Parecía que no, que la victoria y la ocasión pintada de subirse a la punta del Apertura se escapaba sin remedio ante la ordenada resistencia de Independiente y las atajadas de Assmann. Pero no. Porque cuando ya se jugaba el descuento, con el último aliento, la garra del equipo local, la voluntad de ganar, tuvo su premio en ese pelotazo largo de Castaño hacia el área, en ese toque de Ayala hacia el medio, en ese derechazo lleno de ganas y de furia con el que Luna sacudió la red y desató el festejo de esos que por fin vivieron la sensación única de ser hinchas de Tigre puntero.

El triunfo, el liderazgo -al menos hasta que hoy juegue San Lorenzo- no premiaron únicamente la tenacidad del equipo de Victoria para buscar la victoria, sino también la audacia de su técnico para decidir los cambios. Porque no era fácil sacar a Morel, el goleador y emblema futbolístico de este plantel. Porque tampoco era fácil reemplazar a Rosano, figura en el partido anterior frente a Huracán.

Y sin embargo, Cagna los sacó a los dos y mandó a la cancha a Ayala y a Luna -un símbolo de este plantel que se armó en el Ascenso y hoy coquetea con un título en Primera-, y los dos le terminaron dando la razón en la jugada del gol decisivo.

El gol llegó en la agonía, del partido sí, pero Tigre lo había buscado desde el pitazo inicial. Estuvo cerca de conseguirlo en un tiro libre rasante de Morel que terminó devolviendo el palo luego de que Assmann desviara la pelota.

También sufrió. Porque en el afán de asediar el arco de Independiente Arruabarrena y Jerez se sumaban una y otra vez al ataque, y entonces a sus espaldas aparecieron espacios que Montenegro y Núñez empezaron a aprovechar., y en una ráfaga de cinco minutos pudieron haber cambiado el rumbo del partido. Pero dos veces Núñez remató muy alto, y en la restante respondió bien Islas.

Después Tigre recuperó la iniciativa, pero no le alcanzaba para llevar peligro. Independiente, bien ordenado en el medio -en el medio, el debutante Sergio Vittor, que jugó como doble cinco junto a Ledesma, se mostró firme en el quite y la marca- neutralizaba bien los ataques locales, incluso cuando Tigre, tras los cambios, pasó a jugar con tres delanteros: Ayala, Lazzaro y Luna.

Pero el descuento lo cambió todo. Tigre, este Tigre que tiene algunos nombres distintos pero la misma estirpe que el que asombró en el Apertura 2007, quebró una racha de 53 años sin ganarle a Independiente (en este torneo ya le había ganado a Boca y San Lorenzo, además de empatar con Racing) y, sobre todo, hoy disfruta en soledad de la punta.

Independiente, en cambio, volvió a quedarse con las manos vacías en los minutos finales. Un signo de que no basta con el efecto Pepé y de que este equipo tiene todavía mucho por rodar antes de pensar en grandes ambiciones.

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