Tigre mostró las garras y jugará la Sudamericana

Goleó a Banfield de visitante y logró su objetivo. El equipo de Diego Cagna sigue haciendo historia.
Este plantel de voluntades que tiene Tigre, sin grandes estrellas que encandilen, pero con astros que no parpadean, sigue haciendo historia. Con Juan Carlos Blengio, Diego Cataño y Matías Giménez, héroes desde el ascenso hasta Diego Cagna que fue el arquitecto de tantas alegrías y cuando hubo tormenta al promediar este torneo, tuvo el temple para darle confianza a sus astros, para que en ningún momento pensaran que eran estrellas.

El 3 a 0 de ayer a Banfield es la coronación para un equipo que no logró títulos en Primera, pero que con los tres puntos sumados se aseguró una plaza para jugar en la primera fase de la Copa Sudamericana. El significado que tiene este logró supera el hecho puntual de que esta es la primera vez que el club, con 107 años de vida, jugará un torneo internacional. Lo dijo con claridad Rodolfo Arruabarrena después de la victoria y los festejos. El Vasco tiene una colección de medallas con Boca, pero ahora le agregará este logro. "Es importante porque Tigre tiene un anclaje social importante. La zona Norte se merecía tener un equipo con una presencia como esta, por historia, por la cantidad y la calidad de su gente". Arruabarrena habló con un llamativo sentido de pertenencia. El nació hace 33 años en Marcos Paz, en el Sudoeste de la Provincia de Buenos Aires y por su destino ligado a la pelota recorrió varios países con Boca. Es ciudadano español y fue jugador de presencias inolvidables en el Villarreal de España. Ahora es hombre de Tigre como el Chino Carlos Luna, quien llegó al club hace un lustro, fue goleador en la temporada 2004/5 en la B Nacional y luego tuvo destino de Primera en Racing y Quilmes sin suceso. Pero volvió a Tigre para pegar más zarpazos que nunca. El centro preciso de Rosano tomó ayer a Luna en una posición con varios rivales cerca. El Chino saltó, cabeceó, le cambió el rumbo a la pelota. La cruzó. Fue el 1 a 0. Fue su undécimo grito en este torneo. Fue el gol que abrió un partido en el que Tigre manejó los tiempos ante un Banfield impreciso, sin rumbo. Hubo otra postal en esta clasificación de Tigre después del gol en contra de Broggi. Rosano colocó la pelota para patear un tiro libre. Llegó Rusculleda y pareció adueñarse de la ejecución. Rosano se fue, pero enseguida, por una indicación de Cagna, volvió a la carrera, remató y marcó el 3 a 0 que cerró el partido. Tigre fue pura convicción y jugó con inteligencia y contundencia. Hubo un gran festejo en el final, que se prolongó anoche en una cena. Hay dos subcampeonatos de Tigre en los Apertura de 2007 y 2008 que son meritorios. Ahora se jugará una serie de dos partidos con un equipo argentino que si se supera sacará a Tigre de su jaula local y hará conocer su garra en toda América.

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