TIGRE - SAN LORENZO / DIEGO CAGNA"Quiero que jueguen bien al fútbol"

El Flaco apuesta por la continuidad de la idea y por la calma. "Hay que disfrutar las finales", sostiene, y se saca presión: "No tenemos mucho que perder...".
Chapoteo en el barro la semana pasada, fotos en la parrilla cabulera, chapuzón en la pileta a 48 horas del partido, inusual pedido de los jugadores de concentrarse un día antes... Es un candidato diferente, y no sólo por su historia hasta acá desnutrida de estrellas de Primera. El Tigre de Diego Cagna tiene una base humilde de la cual le cuesta desprenderse. Ni siquiera quiere dejarla. Hace lo que más le gusta, lo que sabe, lo que lo condujo hasta la serie final, en la que San Lorenzo y Boca, la experiencia, lo esperan para robarle lo que no consiguió. "Tenemos que disfrutar", dice, ilógico para la circunstancia, Cagna. No se ríe, no esboza mueca alguna, sólo se mantiene impávido ante la sorpresa ajena, que busca una explicación. "Desde que empieza el campeonato lo tenemos que disfrutar, y ahora también. En Tigre tratamos de disfrutar esto", insiste, mientras sus jugadores demuestran que se puede hacerlo.

Porque Arruabarrena pasa y deja una broma en el aire, otros aprovechan para burlarse del hombrepunto de turno y el Flaco que conduce los hilos de este sorprendente plantel se saca fotos con una y con otro, con él y con ellas, como cada día anterior a un partido, cuando el equipo se entrena en su cancha. Así se vive en Tigre la previa a la primera final, mañana 18.30, contra San Lorenzo en Vélez. Así, como siempre. "Es que no tenemos mucho que perder", insiste Cagna en esto de reducir la presión interna y bajar las pulsaciones. "Contra Banfield nos jugábamos mucho, estar en las finales. No ganar el otro día daba más tristeza que no ganar ahora, por el hecho de no llegar. Se dio bien, pudimos ganar y estar en donde estamos es importante", cuenta, aunque admite: "Los argentinos siempre queremos ganar, a cualquier cosa. Y si no ganamos vamos a estar fastidiosos. Pero hay que disfrutar el momento".

En su tono, en su mensaje, se nota la escuela de Carlos Bianchi -un elogio, según admitió Cagna-. Se nota, dicen, incluso a la hora de manejar el grupo, de motivarlo sin reclamos, de sacar lo mejor sin mentiras. ¿Dónde está la tensión, la adrenalina, la sangre que corre picadas por las venas antes de un partido importante, tal vez el más importante hasta acá de la historia del club? "Ahora estamos tranquilos. Los nervios van a empezar mañana (por hoy)", sugiere el Flaco. Y no tiene receta mágica para paliar esa ansiedad, pero sí un deseo. "Quiero que jueguen bien al fútbol, que disfruten de las finales, es algo único. Y ahora que estamos acá, en este lugar, claro que no nos conformamos: queremos el título".

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