| TIGRE / LA FIGURA: MONTADO A UNA ILUSIONSan Martín Morel

Enganche y goleador del Matador, es el general de esta campaña épica. Y a horas de jugar la primera final contra San Lorenzo, este fana de Riquelme dice: "Queremos dejar un sello...".
Martín Morel está subido a un caballo, pero sólo a pedido de Olé. A pesar de ser el goleador de este Tigre que ya hizo historia, el enganche no pierde la humildad. Y eso que ahora es una cara conocida, hecho que queda en evidencia apenas ingresa en el club Hípico del Norte (San Isidro) y los cuidadores se le acercan para pedirle autógrafos. Allí lo espera una yegua tordilla, que pertenece a la Escuela de Hípica. Mansita, con la crin reluciente, Ibiza -así se llama- será parte de la producción. "Me encantan los caballos", reconoce entusiasmado el 10. Pero al principio se resiste a ponerse el traje de San Martín. Finalmente se rinde cuando se le recuerda que Lazzaro se disfrazó de Gladiador, Giménez de tigre y hasta el mismo Cagna entró en la jaula de un felino. Acepta y se transforma en San Martín Morel, el de los 13 festejos, el que quedó a dos de Sand, el de los goles clave como ante Banfield. "Pude convertir en momentos importantes, pero no me la creo, no me siento el mejor. Y cuando las cosas van mal, tampoco me siento el peor...", resume su filosofía este rosarino de 28 años.

-¿Te cambió la vida?

-Sí, mucho. En el torneo anterior no venía jugando de titular. En este campeonato me dieron la oportunidad y no la desaproveché.

-¿Y por todo lo que generás a tu alrededor? El pedido de los hinchas, las declaraciones de Diego.

-Que ahora se esté hablando de mí me pone muy contento. Me están saliendo bien las cosas y esto es gracias a mis compañeros y al cuerpo técnico, que me dieron la confianza. Que Maradona hable bien de mí me da más fuerza para seguir creciendo. Por la calle me viene a saludar gente que no es de Tigre, me pide una foto... Hace dos años y medio esto era impensado: terminaba de jugar y no había periodistas ni autógrafos, no había nada. A mí no me abruma el cariño de la gente, al contrario: lo llevo bien porque la gente es la que te banca siempre. Me enteré el otro día de que un conocido de la chica que limpia en casa fue papá y a su hija le puso Morela, porque dice que soy su ídolo.

-¿Se revolucionó mucho tu familia?

-Je, están todos felices. Llego a Rosario y vienen mis amigos a saludarme. La gente de mi barrio, Bella Vista, está feliz, y lo disfruto con ellos, con mis hermanos (Antonio, Vicente, Angélica y Elida, todos mayores que él), con mi mamá, Ramona, con mi viejo, Jacinto, que ya no está, pero siempre lo tengo presente, lo siento a mi lado dentro de la cancha. Y con mi señora, Valeria, y mi hija, Lucila. Mi familia está viviendo un sueño, que era el de mi viejo: verme jugar al fútbol. La alegría más grande que tengo es que mi papá me vio en Primera.

-Maradona, Riquelme, ¿te resulta raro escuchar sus elogios?

-No tengo palabras para describir mi alegría. Uno de mis ídolos siempre fue Román. Y al escucharlo hablar bien de mí, más no puedo pedir.

-Cuando eras chico, ¿quién querías ser?

-Román, era un enfermo de Román, compraba sus pósters... Tengo su camiseta, la cambié en el torneo pasado, la puse en un cuadro. Se la pedí yo, claro.

-¿Cómo empezó todo?

-Por Caruso, que me dio mucho. Yo estaba en Las Parejas y un conocido de él me avisó que probaban jugadores. Fue en junio del 2006, y en noviembre cumplía 26. Estaba tirando los últimos cartuchos... Cuando Caruso me dijo que firmara con Tigre, fue una de las alegría más grandes de mi vida.

-¿Y en Newell's?

-Me dolió cómo me dejaron libre. Por eso las Inferiores de Newell's están así...

-¡Jugaste con Messi!

-Con Rodrigo, el hermano, je. A Lionel lo veía en el partido previo, y era impresionante. Y Rodrigo, su hermano, jugaba muy bien, pero no tuvo suerte para llegar a Primera.

-Ahora jugás con Altobelli. ¿Qué tiene Tigre para ganar este triangular?

-La humildad y las ganas. Queremos dejar un sello en el fútbol argentino.

-¿Entendés que esto ya es histórico?

-Sí. El subcampeonato en el Apertura 07 se dio también de una manera especial: ascender y pelear el título en el primer torneo en la A quedó en la historia. Ahora conseguir el título sólo depende de nosotros. El equipo está bien, ojalá que se nos pueda dar.

-¿Cómo esperan a San Lorenzo, el primer rival?

-Con todo. Se recuperó después de perder una ventaja importante y eso es meritorio. Es el único rival al que no pude enfrentar: jugamos en la primera fecha y estaba lesionado.

-¿En qué momento convenciste a Cagna y también a los hinchas?

-En las primeras cuatro fechas no rendí, no me sentía conforme. Cuando me llevó al banco contra Gimnasia LP, me dio bronca conmigo mismo, no con Diego por sacarme. Tenía que despertar, no me podían esperar más. Entré a los 20 del segundo tiempo y metí dos goles. Ahí agarré más confianza. Y al partido siguiente hice otros dos en la Bombonera.

-¿Ese partido fue tu punto de inflexión?

-Sí, y para el equipo también. Demostramos que tranquilamente podíamos pelear el campeonato.

-¿Qué sentiste al silenciar la Bombonera?

-Para nosotros fue algo impresionante. Tigre llevaba 49 años sin ganar en esa cancha y Boca, un año y medio sin perder.

-¿Para vos cuál es el secreto de Cagna?

-Que es muy tranquilo pero siempre te dice lo necesario para no volverte loco. El nos aconseja que no armemos polémicas.

-¿Y cuál es el verdadero Morel? ¿El actual?

-En las ligas rosarinas jugaba como ahora, por eso me reprochaba. Por fin estoy rindiendo como quiero.

-¿Te ves formando parte de la Selección?

-No sé (se le ilumina la mirada). El que hace bien las cosas en su equipo después tiene un premio merecido. Sería otro sueño.

-El título les cambiaría la vida y la carrera.

-Sí. Por cómo la lucharon distintos muchachos. Muchos vienen del Ascenso, incluso del Torneo Argentino, como Castaño. Un título sería alcanzar la gloria.

Comentá la nota