TIGRE ESPIRITUAL / UNA ORACION NO VIENE MALUn viaje de ida, ¿y vuelta?

El plantel fue en barra a visitar la Basílica de Luján. ¿Pidieron el título? Los jugadores dicen que fueron a agradecer el buen momento que están pasando. Igual, ya hay promesas. Sí, sobra la fe...
La ilusión de salir campeón está intacta. La ansiedad y los nervios aparecen más que nunca, pero ellos en vez de exigir y pedir más, prefieren agradecerle a la virgen de Luján todo lo bueno que vivieron en este semestre. Por eso, ayer, tras la práctica de fútbol, el plantel Matador se fue a las duchas y sin perder tiempo se subieron a los autos. Desde ahí partieron juntos, como todos los días post entrenamiento de fútbol, a comer el asado que ya es una costumbre, como también lo es hacer cantar a Pablo Jerez (lo hace muy bien) o las bromas entre ellos durante las comidas. En esos momentos no puede faltar Diego Cagna, quien se suma a las cargadas sin perder el buen humor y actúa como si fuese uno más.

Pero ayer hubo algo especial, cuando el reloj indicaba las 13.15, el asado ya no existía, las panzas estaban llenas y los muchachos, encabezados por Martín Morel y Leonel Altobelli, marcharon en fila india, como lo hacen los chicos en la primaria, hacia la basílica de Luján. No faltaba nadie, Matías Giménez cerraba esa fila larga de autos que no paró hasta llegar a su destino. La llegada fue una hora más tarde, lo jugadores dejaron los autos frente a la iglesia y una vez juntos, como un grupo inseparable, ingresaron. Fueron recibidos por Juan Carlos Barrera, cura que los bendijo ayer y muchas de las veces que visitaron a la virgen. Media hora más tarde, con el espíritu renovado cada jugador volvió a su casa, con la fe intacta para conseguir el gran objetivo.

"La idea es ir a agradecer, no vamos a pedir por nada en especial", dejó en claro uno de los integrantes del plantel. "Nadie pidió por el título. Fuimos a agradecer lo realizado hasta ahora", agregó otro de los que visitaron Luján ayer, pasado el mediodía. Está claro, para Tigre estar en el lugar en el que se encuentra es un sueño y por ese motivo, el equipo de Victoria sintió deseos de agradecer eso.

Desde que Cagna es el técnico, el plantel hace estas excursiones antes de que comience un campeonato y lo repiten cuando el año está por finalizar, como ayer. La primera vez fue idea de Martín Galmarini, quien hoy no se encuentra en el plantel, pero ahora todos los jugadores se embalaron con esa idea y esto pasó a ser una cábala, una costumbre...

Pero en caso de conseguir el título, algunos ya tienen pensado volver, pero de otra forma: "Si salimos campeones prometo que me voy caminando a Luján", asegura Norberto Paparatto, quien se afirmó como titular del equipo en este semestre. Más allá de las cuestiones espirituales, el plantel tiene otras costumbres que mantiene hace años. Una de ellas es ir a comer todos los sábados al mismo lugar, un encuentro gastronómico que comenzó en la época del ascenso a la B Nacional cuando el capitán del barco era el mediático Caruso Lombardi. Sorprendidos, o tal vez para disimular que se salen de la vaina por ganar el torneo, la mayoría aseguró que aún no pensó en una promesa por si acarician la gloria. De todas maneras, algunos se animaron con un par de clásicos. "Si ganamos el título me corto el pelo", aseguró Matías Giménez.

Con la excursión a Luján, el plantel de Tigre hizo el camino de idea, ahora ¿podrá hacer el de vuelta? Si algo caracteriza a este plantel, eso es su enorme fe.

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