Tiger Woods vuelve al circuito.

El rey Tiger Woods está de vuelta y su presencia desde mañana frente a los 50 mejores de la clasificación en el Campeonato Mundial, en Miami, debe concederle un respiro a la contraída economía del golf, que tampoco escapa a la crisis internacional.
Después de ocho meses de ausencia tras una intervención quirúrgica reconstructiva en la rodilla izquierda, Woods se presentó a finales de febrero en el denominado Mundial "Match play", en Marana, Arizona, donde fue eliminado en la segunda ronda 4-2 por el surafricano Tim Clarke.

Ávido de sumar nuevos triunfos a su exitosa trayectoria deportiva, Woods retornará a los torneos de 18 hoyos, tras su victoria en el Abierto de Estados Unidos, uno de los cuatro torneos del Grand Slam, en junio de 2008.

"Mi meta es ganar y eso no ha cambiado", señaló Woods al referirse al certamen de Miami. "Pero estoy emocionado por jugar nuevamente frente a los mejores del mundo".

Ante la crisis económica que azota todos los rincones del planeta, la presencia de Woods, de 33 años, es una noticia alentadora para los organizadores de la lid, porque el astro estadounidense es como un Rey Midas moderno, que convierte en oro todo lo que toca.

Datos de la Fundacional Estadounidense de Golf afirman que este año se construirán menos campos de golf que en los últimos 20 años y también alrededor de un centenar deben cerrar sus puertas.

Junto a ello, la PGA sufre los embates del escándalo financiero del Stanford Financial Group, encabezado por el multimillonario Robert Allen Stanford, que cometió fraude por más de 8.000 millones de dólares.

Ese grupo tenía contratos con el torneo AT&T National y la Fundación de Tiger Woods, además de convenios con algunos jugadores como el colombiano Camilo Villegas, el fijiano Vijay Singh y Morgan Pressel, de acuerdo con el sitio digital del diario "Money Morning".

Sin embargo, la presencia de Woods, con más de 800 millones de dólares en ganancias sólo en los torneos de golf, propiciará un impacto real a la economía de este deporte, como muestran cifras de años precedentes.

Según la prestigiosa revista "Forbes", la audiencia televisiva de los torneos de la Asociación de Golfistas Profesionales (PGA) asciende más de un 30 por ciento cuando el mejor jugador del mundo está en los campos de competencia, lo que se traduce en mayor interés de los anunciantes y los patrocinadores por vincularse al evento.

Algo similar le ocurre a las tiendas de la firma deportiva "Nike", que reporta ingresos millonarios cuando el "Tigre" aparece en las contiendas del golf.

Nike vendió cerca de 600 millones de dólares en mercancías durante la temporada de 2007, cuando Woods ganó siete torneos, incluido el Campeonato de la PGA, uno de los cuatro "grandes" del año.

La influencia de Woods desde que apareció en la escena deportiva ha hecho ascender vertiginosamente los premios de los torneos. Al conquistar su primer "major" en 1997 recibió un cheque de aproximadamente 486.000 dólares. Y ocho años después la cifra se elevó a 1,26 millones en la misma cita.

Ese último año firmó elevados contratos que le permitieron convertirse en el deportista mejor pagado del mundo, con 87 millones de dólares, de acuerdo con la propia revista "Forbes".

"Estoy muy satisfecho con mi estado físico actual", dijo Woods a pocas horas del torneo en la ciudad de El Doral. "Mis huesos ya no se mueven y es muy reconfortante poder pegarle a la pelota sin que se salgan de lugar como ocurría anteriormente".

En lo estrictamente deportivo, Woods tiene 65 triunfos en contiendas PGA, ocho menos que Jack Nicklaus, el monarca de todos los tiempos. También en "majors", el actual número uno del mundo, escolta con 14 victorias a Nicklaus, quien logró 18 y es el máximo ganador de la historia.

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