Tiger, una vida destinada al impacto

Tiger, una vida destinada al impacto
Si se contabilizan sólo sus premios oficiales y la FedEx Cup, el N° 1 ya supera los 112 millones de dólares; ayer quedó primero tras la serie de playoffs.
En la era del superprofesionalismo, la gloria deportiva y los premios multimillonarios estrechan sus manos cada semana. Tiger Woods sintetiza la imagen del atleta tapizado en dólares, capaz de conmover tanto por su talento como por su ilimitada cuenta bancaria, que siempre puede expandirse un poco más. Los números estremecen.

Su vida parece destinada a shockear con algún logro golfístico: ayer sacudió al mundo con los 10 millones de dólares que embolsó en Atlanta por haber obtenido la FedEx Cup, el listado de ganancias paralelo de la temporada regular del PGA Tour. Logró ese dineral extra más 810.000 dólares por el 2° puesto en The Tour Championship, el último playoff de esta serie, en el que se impuso Phil Mickelson con 271 golpes (-9).

Podría decirse que el zurdo de San Diego ganó la batalla, pero Tiger, que totalizó 274 golpes (-6), dominó la guerra, porque al fin y al cabo la FedEx Cup, creada en 2007, recompensa los rendimientos en el transcurso del año.

A propósito del cierre de la temporada, es un momento apropiado para repasar los números del líder del ranking mundial. Si se suman las ganancias oficiales en el circuito más las dos FedEx Cup que se adjudicó en 2007 y 2009, Woods reúne 112.862.539 dólares. En esa impactante cifra no se incluyen los ingresos por certámenes no oficiales ni tampoco contratos con sponsors, exhibiciones o pago de garantías.

Tiger amasó esa fortuna desde 1996, año en que se convirtió en profesional. El período abarca 253 torneos jugados, 238 cortes superados, 71 títulos (14 majors), 27 segundos puestos, 17 terceros lugares y 164 ubicaciones dentro del top 10. Si se considera que el 30 de diciembre apenas cumplirá 34 años, su porvenir deportivo es tan amplio como un océano.

Este año fue particularmente especial para Tiger, ya que reapareció en marzo luego de una delicada cirugía reconstructiva a la que se había sometido en junio de 2008 en la rodilla izquierda. Había dudas acerca de su resistencia física y de la fidelidad de su swing, pero el N° 1 cumplió con creces: acaparó seis títulos y tres segundos puestos.

Los críticos argumentan que la temporada tuvo sabor a poco para él porque no atesoró ningún major. Es cierto que, a esta altura de su carrera, Woods tiene como idea fija sobrepasar los 18 títulos de Grand Slam de Jack Nicklaus. Pero sería de necios no valorar un 2009 que lo mostró casi siempre como protagonista, además de sano y ambicioso, con el broche ideal de la FedEx Cup.

"Quedé un poco desilusionado por no haber ganado el torneo. Estuve ahí nomás, pero creo que con el tiempo voy a valorar la conquista de la FedEx Cup. Es algo así como recibir el premio al Jugador del Año", comentó Tiger, que en la entrega de premios posó al lado de Mickelson, cada uno con sus copas, en una postal que resume a los dos jugadores más representativos y admirados del circuito hoy en día.

La Copa Presidentes, que se disputará del 8 al 11 del mes próximo en San Francisco, será el escenario para la reaparición del N° 1. Es el desafío que mide a los Estados Unidos con el equipo Internacional, en el que Angel Cabrera se ganó un lugar entre los 12 casilleros disponibles. No importa cuánto haya acumulado ya en títulos y en ganancias; allí también, Tiger exhibirá su estirpe de campeón. ¿Cuál será su límite?

El paralelo con Federer

Se puede trazar un paralelismo entre Tiger Woods y su amigo, el tenista Roger Federer. Desde que se volvió profesional en 1998, el suizo de 28 años, No1 del ranking, lleva acumuladas ganancias oficiales por 50.777.919 dólares.

Discreto cierre de Cabrera

Tras una vuelta final de 72 (+2), Angel Cabrera totalizó 281 golpes (+1) y finalizó en el puesto 13° de The Tour Championship. Por esa ubicación embolsó 174.000 dólares y quedó 25° en la clasificación final de la FedEx Cup.

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