Tientan a Bielsa para que vuelva al Gobierno

Tientan a Bielsa para que vuelva al Gobierno
Cristina Kirchner lo quiere en el gabinete. El ex canciller admite conversaciones, pero asegura que no recibió una oferta formal.
Rafael Bielsa no se sorprende.

–Y, sí, hay distintas bolas sobre mí. Puede ser porque nunca me he movido de este espacio y porque hablo con mucha gente del Gobierno –admite.

Las "bolas" son, en este caso, los deseos de Cristina Kirchner de incorporarlo al gabinete.

El ex canciller aún no recibió una oferta formal, pero la Presidenta puso en marcha un plan de seducción. Es verdad que a menudo Néstor Kirchner lo llama a su celular, pero la última semana el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, directamente lo citó a una reunión.

¿Qué lugar tienen reservado en la Casa Rosada para este abogado, poeta y fanático de Newell’s Old Boys? Se está pensando en una suerte de Secretaría de Ética Pública que se crearía ad hoc.

Es el flanco débil del Gobierno. No sólo por la manera en que afloran denuncias de corrupción sino también por el raleamiento de áreas ligadas con el control y la transparencia.

"¿Si me hablaron de un cargo concreto? He escuchado de todo por parte de algunos amigos pero nada concreto aún. Lo que sí aviso es que no me parece una buena iniciativa crear otra dependencia más vinculada con la transparencia en el ámbito del Poder Ejecutivo", advierte Bielsa a Crítica de la Argentina.

Las razones saltan a la vista: la Oficina Anticorrupción aparece comprometida con el matrimonio presidencial y aquel que busque poner la lupa sobre las irregularidades eyecta como un piloto de avión en apuros.

El ex canciller cree más efectiva la Comisión Nacional de Ética Pública, de la que participan los tres poderes y la Procuración General de la Nación.

¿A pesar de sus discrepancias acompañaría igualmente a Cristina? Definitivamente, sí, aunque preferiría que sea desde un cargo que no le impidiera ejercer la profesión de abogado, a la que se abocó desde el 2 de diciembre de 2007, cuando se sumó al staff del estudio Da Rocha & Asociados.

Bielsa siempre se comportó como un soldado fiel. Tras su paso por el Ministerio de Relaciones Exteriores fue empujado a la arena electoral, primero como candidato a diputado nacional por la ciudad de Buenos Aires, después como aspirante a gobernador de Santa Fe.

Amén de los gestos de autonomía que lo caracterizan, desde el llano siguió asesorando informalmente al Ejecutivo y hasta participó de los foros sobre la ley de medios junto a Gabriel Mariotto, titular del desmantelado Comfer.

Que la Casa Rosada lo tenga en cuenta habla de sus virtudes como de la imposibilidad oficial de ampliar el universo de aliados. Al ex canciller nada de eso lo desvela. Su derrotero azaroso siempre lo mantuvo ocupado.

Si en 2002 su lugar en el mundo fue la agrupación GESTA (Gestión, Estado y Sociedad, Todos Ahora), este año canalizó sueños en el Café Las Palabras, un ciclo de TV por cable compartido con el consultor Artemio López y el ex funcionario Eduardo Valdés.

Al parecer no se arrepiente de nada. Y, sin embargo, tiene la autocrítica a flor de piel.

–¿Cuál es el peor error que cometió en su vida? –le preguntaron hace poco en la revista Siete Días.

–Como diría Borges, no haber sido feliz.

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