"Se tienen que sacar a Palacios de encima"

"Se tienen que sacar a Palacios de encima"
El nombre de Jorge "Fino" Palacios fue el centro de las más duras críticas en el acto. Hablando en nombre de los familiares de las víctimas, Sergio Burstein dijo que es "infame" nombrarlo al frente de la policía porteña.
La ceremonia por los quince años del atentado a la AMIA siguió lo que ya es una suerte de ritual. La primera parte fue emotiva, con un minuto de silencio, con la larga lectura de los nombres de los 85 muertos y con música en vivo. En la mitad del acto, el discurso del directivo de la institución atacada. Y como final el mucho más duro y crítico texto de los familiares de las víctimas. Ante la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández; ministros, legisladores nacionales, representantes del gobierno porteño y de comunidades judías de varios países del hemisferio, se pidió directamente que Jorge "Fino" Palacios nunca asuma como jefe de la policía de la ciudad. La crítica al "nombramiento que aterra" fue tan fuerte que la AMIA tuvo que cambiar su posición de cautela y cuestionar al ex policía federal. También hubo duras críticas a Irán, a figuras de la década del noventa, a Luis D’Elía y a la titular del Inadi, María José Lubertino.

Con un mes de atraso debido a la gripe A, el acto comenzó como siempre a las 9.50, la hora en que el 18 de julio de 1994 estalló la bomba frente al edificio de la calle Pasteur. La seguridad era notable, con el GEOP de chaleco antibalas y uniformes norteamericanos –incluido el casco tan parecido al alemán– y un ómnibus escolar atravesado en la calle como una suerte de barrera contra coches bomba. Por primera vez, contrariando la costumbre, el palco estaba sobre el cruce con Tucumán, con lo que la entrada era desde la avenida Córdoba. Para cuando sonó la lúgubre sirena de arranque había una cuadra y media de deudos, gente de todas las edades y una gran cantidad de adolescentes del sistema escolar judío y de escuelas secundarias, entre ellas el Carlos Pellegrini.

"Hace ya quince años, en este lugar, asesinaron a nuestros padres", arrancó el texto leído desde el palco. Los muertos, se explicó, eran hermanos, compañeros, esposos y "lo más preciado, la vida de nuestros hijos, nuestros chiquitos". Así se pidió un minuto de silencio a la que le siguió, "para que no mueran dos veces", el ritual de encender una vela y colocar una rosa para cada muerto. Mientras, se leían los nombres y edades de las víctimas, con el público respondiendo "presente" cada vez.

Junto al palco estaban la Presidenta con el jefe de Gabinete, los ministros de Justicia, Julio Alak; de Interior, Florencio Randazzo, y de Trabajo, Carlos Tomada. Representando a la Ciudad se veía al ministro de Educación, Mariano Narodowski, cerca del representante del Congreso Judío Latinoamericano Jack Terkin, de varios de sus miembros de comunidades de Brasil, Chile, Colombia y Paraguay, del director de Educación de la Agencia Judía, Alan Hoffman, y de la directora para América Latina del American Jewish Committee, Diana Siegelman.

El presidente de la AMIA, Guillermo Borger, hizo un discurso moderado, que abrió considerando que "el expediente judicial prueba la culpabilidad de Irán y de Hezbolá" en el atentado. Borger destacó el pedido de captura del colombiano de origen libanés Salman El Reda, a quien acusó de haber preparado la llegada de los terroristas a Buenos Aires. "Reclamamos y pedimos al Estado, a la comunidad internacional y a Irán" que actúen para que ese sospechoso y varios ex funcionarios iraníes, con pedido de captura, "respondan ante la Justicia argentina". Borger también exigió profundizar la investigación de la conexión local y respaldó el trabajo del fiscal de la causa, Alberto Nisman, "que hizo avances muy valiosos, que celebramos. Esperamos mucho de él".

Contra Palacios

Después de un breve número de Juan Carlos Baglietto, que tocó "Quien quiera oír que oiga", vino el discurso más fuerte de la mañana. Sergio Burstein, hablando en nombre de los familiares de las víctimas, arrancó preguntándose si los muertos "nos escuchan" ahora. Luego abrió fuego contra Luis D’Elía, "el sicario de Irán", cuyo apoyo a ese país "con banderas de Hezbolá" demuestra que tiene "un odio a los judíos que generó incidentes con matones armados como no se veían hace tiempo". El nombre del ex funcionario fue recibido con una rechifla general, la primera reacción de un público notable por su silencio.

Según Burstein, "esos actos antisemitas siguen impunes por la tardía reacción de María José Lubertino (titular del Instituto Nacional contra la Xenofobia y la Discriminación, Inadi), que primero los ignoró, luego los minimizó y finalmente responsabilizó a Israel. Señora Lubertino: por su pobre accionar y su lamentable indiferencia demostró que no está a la altura de su cargo".

Burstein hizo un análisis de las actitudes de las Naciones Unidas ante Irán, comenzando por la invitación a que Mahmud Ahmadinejad participara de la conferencia sobre el racismo en Durban, Sudáfrica. Al haber "condonado al nuevo Hitler", la ONU perdió autoridad, explicó Burstein, que destacó que varios países retiraron sus delegaciones en repudio. No fue el caso de los países latinoamericanos, que se quedaron, y Burstein criticó duramente a los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador, que "apañan a un país que sembró la muerte en nuestro país".

Como Argentina tampoco se retiró, Burstein aclaró que "hay que reconocer la dura condena de nuestro país a los dichos del presidente iraní" y que no hay que olvidar que tanto Néstor Kirchner como su sucesora en la presidencia "denunciaron muy duramente a Irán en la Asamblea General de la ONU". Burstein pidió: "Señora Presidenta, denúncielos, no permita que esto continúe. No alcanza con lo hecho".

El discurso luego recorrió la investigación y la causa de la voladura de la AMIA. Burstein recordó que el primer juez del caso, Juan José Galeano, y los fiscales Eamon Mullen y Juan José Barbaccia "encontraron una manera de esconder la mugre bajo la alfombra armando una causa falsa para culpar a policías bonaerenses. Se burlaron por años de nosotros... y todavía hay quien los defienda". El familiar recordó nombres de esos años a los que definió como "cómplices": Carlos Menem, su hermano Munir Menem, el ex presidente de la DAIA Rubén Beraja, el entonces comisario Jorge Palacios.

"Es muy difícil pero no imposible que los acusados extranjeros respondan algún día ante la Justicia. Pero la conexión local también está protegida por la aberrante lentitud de la Justicia argentina. Ya es hora de que los culpables paguen aquí en la Tierra..."

Los conceptos más duros fueron al final, contra el nombramiento de Palacios al frente de la policía porteña que impulsa el jefe de Gobierno, Mauricio Macri. Al nombrar al policía, en medio de una muy fuerte rechifla, Burstein reveló que Palacios en persona "nos engañó" diciendo en los noventa que tenía pruebas de la complicidad de los policías bonaerenses acusados por Galeano en el atentado. Pero al momento del juicio, en 2004, Palacios se retractó "y contestó que no le constaba". La conclusión es que "Palacios nos mintió sobre los bonaerenses".

Según Burstein, Macri está perfectamente al tanto de los antecedentes de Palacios, lo que explica que "hasta nos negaron que iban a designarlo. Lo hicieron después de las elecciones para no pagar los costos políticos de hacerlo. AMIA y DAIA criticaron ese nombramiento, aunque Macri lo niega". Para Burstein, "Macri tomó la justicia en sus manos y declaró inocente a Palacios en el caso. Usted rindió homenaje a las víctimas del atentado. No sea hipócrita ahora, sea humilde y dé marcha atrás. Lea las constancias de la causa, pero léalas todas, va a ver qué rápido cambia de opinión y se saca a Palacios de encima".

Cerrado el acto, después de que cantara Julia Zenko, el presidente de la AMIA hizo declaraciones tomando distancia de Palacios. "Lo he dicho varias veces: una persona que está cuestionada en semejante causa, que es la megacausa de AMIA, que está involucrada en la parte de irregularidades, sin lugar a dudas no podemos acompañarlo, a pesar de su posible profesionalidad y honestidad".

La Presidenta

Cristina Fernández de Kirchner terminó la mañana dialogando con familiares de las víctimas. No habló durante el acto, pero declaró después que "cuando era legisladora dije tantas cosas que en aquel momento no fueron escuchadas. Tal vez hubiéramos ahorrado tanto tiempo de todo lo que pasó". La Presidenta agregó que "como siempre" tiene "el deber y la responsabilidad de la memoria, la verdad y la justicia" en el caso.

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