Tiene un sueño.

BOCA: Después del divorcio con Maradona, Riquelme se ilusiona con la Copa. "Mirá si la ganamos de nuevo", embaló a un hincha. En Boca no saben cuál será su reacción, pero esperan que se enoje y la rompa...
Mirá si la ganamos de nuevo".

Román mira su propio rostro, en la portada de una revista no tan antigua y acepta estamparle la firma para un hincha que fue a apoyarlo hasta Casa Amarilla, 48 horas después de su renuncia. Tiene una Copa en la mano, la Libertadores 2007, y una enorme sonrisa en el rostro. La imagen, parece, logra conmoverlo y genera el interrogante. ¿Será esa la motivación que tendrá ahora que el objetivo Mundial se esfumó? Eso, al menos, es lo que esperan en Boca, en todo Boca: sus compañeros, el cuerpo técnico y hasta los dirigentes, quienes pidieron una reunión para ver y saber cómo está el jugador a pocos días de la decisión tomada. Hay temor, hay incertidumbre, hay necesidad de que llegue el domingo lo más rápido posible para ver y saber también, pero en la cancha, en cuanto va a afectar esta determinación que tomó el 10 a los otros 10 que salen al campo con él. Algunos esperan que este sea el punto de partida para que Román se tome revancha y le demuestre al técnico de la Selección que él está para jugar, que sigue siendo el mejor. Otros, en cambio, dudan de que esté en condiciones de lograrlo... Ayer, al menos, en la hora de fútbol que armó Ischia, se mostró más enchufado, con ganas y con 15 minutos de muy buen juego.

"¿Hasta cuándo se podrá sostener esta situación si Riquelme no arranca?", se preguntan por los pasillos del club. Desde que empezó el 2009 que Román no pudo entrar en sintonía con el equipo, ni el equipo con él, claro está. Disconforme, hizo sonar la voz de alarma avisando que Boca no estaba jugando bien. El tampoco, asumió. Y si bien las razones personales que aducía para explicar su mal momento fueron (y son) los problemas físicos que no le habían permitido jugar en el verano ni ponerse al 100%, por lo bajo se escuchaban los rumores sobre la desazón del 10 por el destrato de Diego Maradona. En Jujuy, después de la primera fecha, se quejó por el horario en el que fue programado el partido (a las 19.30), lo que, según él dijo en ese momento, lo marginó del partido en Francia con la celeste y blanca. Al partido siguiente, levantó la voz por haber jugado a las 17.20 bajo el intenso sol. Ni en un lugar ni en el otro descolló: ausente ante Lanús, apenas alcanzó un magro 5,16 de Promedio Olé entre Copa y torneo, bajo para un jugador como él.

Entonces, ¿ahora es el momento? Lejos de la Selección, con una preocupación menos, abocado únicamente a Boca, con la motivación fresca y única de la Libertadores 2009, algunos creen que su renuncia va a sumar para el equipo. "Cuando se enoja, se le nota. Quizá ahora quiera demostrar que lo que dijo Maradona es mentira", explican con esperanza. Claro, en el plantel saben que Román funciona aún mejor cuando su motivación no sólo tiene que ver con una meta sino también cuando sus cañones apuntan a alguien, sea Pellegrini, Bielsa, La Volpe o Maradona.

¿Listo, entonces? ¿Román volverá a ser el que era? "No es el mismo del 2007", dice un allegado al plantel. Y eso mismo es a lo que le teme el mundo Boca: entienden que Román está lejos de aquel que fue figura excluyente en la Libertadores 07, que quizá tampoco se siente tan mimado como en tiempos de Miguel Russo y que ahora, por sus problemas físicos y por tener el ánimo pinchado después de semejante decisión, no logre recuperarse del golpe y se desinfle definitivamente. "Obvio que si él se toma las cosas de esa manera nos va a perjudicar a todos. A nosotros no nos hace bien que Román esté bajoneado, lo necesitamos de la mejor manera", avisa un compañero, en off. "Pero si está bien, sabemos lo importante que es", agrega.

Ayer, otra vez se suspendió la conferencia de prensa: si bien los jueves suelen ser de Román, ningún otro quiso sentarse en el banquillo y enfrentar a los micrófonos. Los únicos que rompieron el silencio fueron Abbondanzieri (Rivadavia) y Battaglia (La Red). "La verdad es que uno no sabe lo que puede estar pasando por su cabeza. Ahora deberá pensar sólo en Boca. Y si es para mejor, bienvenido sea", dijo Seba, blanqueando así la incertidumbre que rodea la realidad del 10.

Por lo pronto, Román intentó mostrar ayer una cara diferente a la del miércoles. Risueño con sus amigos, gentil con los hinchas y activo en la práctica, demostrando que tiene ganas de estar el domingo y también por la Copa, ante Guaraní en Paraguay. En una palabra: motivado. Como lo quieren todos.

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