Tiene 16 habitantes, pero ayer había cuatro

Villa Los Patos es el poblado más chiquito de la provincia. La comunidad se redujo, pero el pueblo sigue prolijo y cuidado.
Villa Los Patos. Le tocó en suerte ubicarse a la cola de los más de 400 pueblos, ciudades y comunas de la provincia. Pero sus 16 habitantes no se achican. Aunque las estadísticas la hirieron de muerte al colocarla como la población que más decreció en los últimos 12 años, ellos mantienen alto el orgullo.

Villa Los Patos, situada 212 kilómetros al sudeste de Córdoba, es una pinturita. Sus edificios públicos y casas habitadas lucen como recién pintadas y con el césped cortado. La única calle se mantiene arbolada y con sus canteros llenos de flores. Al pueblo no le falta nada, tiene casi todos los servicios y hasta una parte pavimentada para que entre el colectivo que pasa por la ruta provincial 3. A la escuela primaria Marcos Sastre asisten ocho alumnos y además están el edificio comunal, un club con cancha de bochas y de fútbol, un gran salón de fiestas, una capilla nueva y un dispensario listo para ser inaugurado.

El club Colonial, fundado en 1932, es el centro social por excelencia. El bufé abre sólo los domingos y el lugar se llena de gente de la zona que juega a las cartas y bochas. La entidad cuenta con 70 socios activos, cuadriplicando a la población estable de Villa Los Patos. Aprovechando que cuenta con iluminación, la cancha de fútbol se alquila de noche a equipos de la zona.

Empleados "importados". A falta de más habitantes, Villa Los Patos "importa" sus únicos dos empleados municipales. Heraldo Merlini es el encargado de mantener los espacios verdes con un tractorcito y mucho trabajo. Viene de Bell Ville, igual que la empleada administrativa.

El jefe comunal Miguel Ángel Di Mateo reconoce que han perdido varios habitantes. Contó que el cierre de una fábrica de productos lácteos en 1985 hizo que mucha gente se fuera del pueblo. También colaboró que los colonos alquilaran sus campos y se fueran a vivir a las ciudades cercanas.

Pero rescata que el pueblo sigue siendo un centro social muy importante para la zona. "Si conocieras lo que son las cenas de Los Patos. Son un éxito total", se entusiasma ante los periodistas de este diario. En abril, hace más de 30 años que la escuela Marcos Sastre y el club Colonial hacen una cena con tallarines. En agosto es el aniversario del club, "y las 450 tarjetas se agotan 10 días antes", remarca.

"Acá no hay drama. Somos toda gente de muchos años viviendo. Todos se llevan bien", advierte Di Mateo. "Lo que tenemos es que decimos ‘el viernes hay una fiesta’ y se juntan más de 100 personas en cualquier actividad. La gente no vive acá, pero hay mucha cercanía de parte de quien vivió en el pueblo o tiene campo cerca".

Videlma López de Blanda es la mayor de todos en Villa Los Patos. Vivió sus 74 años en este pueblo del que no tiene pensado irse. "Acá la vida es tranquila, nadie molesta a nadie", dice la mujer de la sonrisa permanente. Su casa está en la punta de la única calle y es como una puerta de entrada siempre abierta para los visitantes.

Con el paso de los años vio que el pueblo se fue achicando. "La gente se fue a vivir a las ciudades. En el campo ya no queda nadie. Hay unas casas hermosas, pero son todas taperas", cuenta. De su generación ya no quedan habitantes, porque "se han ido a descansar", grafica.

Villa Los Patos está a 15 kilómetros de Bell Ville y a 19 de Justiniano Posse. Todo lo que necesiten comprar está a esa distancia. "Había un negocio grande y después fue a menos", recordó quien durante 20 años atendió el bar del pueblo junto a su esposo fallecido. "Acá seguiré hasta que Dios me deje", dice convencida.

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