En tiempos de incertidumbre, es clave unir esfuerzos y compromisos

Por Nicolás Ducoté, director general de CIPPEC

Las empresas, a través de su creciente inversión en diversas estrategias de responsabilidad social, se articulan con gobiernos, universidades y ONG para mejorar las condiciones de vida de los habitantes

Las tendencias de los principales indicadores macroeconómicos del ámbito nacional e internacional del último semestre indican que estamos frente a un período de posible recesión y dificultades o, quizás, hasta crisis socioeconómica. Entre las múltiples implicancias de esta expectativa se encuentra la incertidumbre que invade el quehacer estatal y el ámbito de las políticas públicas, principalmente en dos áreas que deberían permanecer inmunes, pero que según la experiencia argentina, sufren especialmente estos escenarios: la educación y la salud.

La Ley 26.075 de Financiamiento Educativo sancionada en 2005 garantiza y da prioridad a la inversión educativa aprovechando las condiciones de crecimiento económico de los últimos años. Sin embargo, el contexto de relativa estabilidad en la que se implementó la norma durante los primeros años, está cambiando y complicándose. Las pujas distributivas no se darán ya en un contexto de crecimiento económico acelerado sino ante una situación posiblemente recesiva y con crecientes demandas fiscales de distintos sectores. Esto podría complicar severamente el cumplimiento de la ley y poner en riesgo, una vez más, la apuesta de mejorar la educación en el país.

Por su parte, el aumento del desempleo tiene un impacto directo en el acceso a los servicios públicos de salud. La caída del empleo formal y, por ende, la pérdida de cobertura social genera una mayor utilización de sistema público, que contrariamente a lo que debería suceder, en contextos de crisis, no suele aumentar sus recursos.

El deterioro de los sistemas públicos educativo y sanitario, la falta de insumos, el congelamiento de los salarios, son algunas de las consecuencias ya experimentadas por la sociedad argentina, que profundizan la exclusión de grupos vulnerables que hoy apenas acceden a los servicios básicos.

Sin embargo, frente a este contexto, a quienes trabajamos con el objetivo de contribuir a mejorar las políticas públicas en todo su proceso se nos torna evidente que estos momentos requieren una mayor articulación de esfuerzos de los diversos actores de la sociedad -públicos, privados, organizaciones no gubernamentales y académicos-en pos de generar nuevas y creativas respuestas para enfrentar los desafíos.

Actualmente existen en nuestro país muchas experiencias innovadoras en esta dirección. Tres ejemplos permiten vislumbrar un posible camino a seguir. Las ‘Escuelas del Bicentenario’, iniciativa liderada por la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés y el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (IIPE/UNESCO), tiene el objetivo de contribuir a la mejora integral (infraestructura, gestión institucional y capacitación de docentes) de escuelas que atienden a población en contextos de pobreza. Para ello, se convocó a una alianza que reúne a ONG y organismos internacionales especializados en la temática; a organismos gubernamentales nacionales y provinciales responsables de la educación pública; y a más de 30 empresas que colaboran con el proyecto.

Otro ejemplo destacable es el de un grupo de organizaciones de la sociedad civil argentina, que unieron sus esfuerzos individuales en la ‘Red Argentina para la Cooperación Internacional (RACI)’ con el objetivo de promover y estimular el apoyo de organismos internacionales para fomentar el desarrollo humano, económico, social y político, y el cuidado medioambiental de nuestro país.

Finalmente, también es importante destacar el rol de las empresas, que a través de su creciente inversión social en diversas estrategias de Responsabilidad Social Empresaria (RSE), se articulan con gobiernos, universidades y ONG para mejorar las condiciones de vida de los habitantes de comunidades en las que trabajan. Por mencionar un ejemplo de los muchos desarrollados por CIPPEC en 2008, junto con Cervecería y Maltería Quilmes desarrollamos el proyecto ‘Construyendo Ciudadanía: acceso a la salud y a los derechos en la adolescencia’, con el que la empresa articuló esfuerzos de RSE con diversas organizaciones de la sociedad civil y gobiernos locales de cinco municipios para estimular un proceso participativo de reflexión entre los adolescentes, para que ellos mismos comenzaran a gestionar e incidir sobre las estrategias locales de juventud en sus propias comunidades.

Estas son algunas de las tantas iniciativas que merecen ser difundidas y consideradas por los líderes y actores relevantes tanto en el ámbito privado como en el público y el de la sociedad civil, ya que pueden aportar a la construcción de programas y políticas públicas innovadoras que priorizan la participación de distintos sectores con saberes complementarios y que contribuyan a alcanzar una respuesta integral para las complejas problemáticas socioeconómicas que traen aparejadas las crisis, las cuales como se ha visto requieren de intervenciones articuladas, dinámicas y complementarias y no de acciones aisladas y descoordinadas.

Ante estos escenarios de incertidumbre y probable crisis, resulta clave unir esfuerzos y compromisos para que la salud y la educación sigan siendo garantizadas con la mejor calidad posible para todos los argentinos.

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