Tiempos de decisiones

Los acontecimientos políticos desde que esta columna hizo un alto durante el verano riojano, no han hecho más que precipitarse y por tanto, brindar tanto material para el análisis que el espacio que se destina resultaría insuficiente.
Como muy pocas veces, el país asiste azorado a un espectáculo en que las pasiones están desbordadas y en el cual la lucha por los privilegios o los intereses sectoriales han ocupado el centro de la escena con una virulencia antes jamás vista.

Por estos días, la Argentina y por supuesto La Rioja, se encuentran inmersas en la más grande crisis económica, financiera y sobre todo social que ha experimentado el mundo desde que Adam Smith y David Ricardo, y a posteriori Carlos Marx y Engels (por citar sólo algunos de los más relevantes), alumbraran sus teorías y aportes sobre el estudio de la economía que han venido rigiendo –y dividiendo- las aguas en torno de este tema y dando razones y argumentos para la aparición de los dos grandes bloques de pensamiento económico en el mundo: el capitalismo y el comunismo.

Tras la caída del muro de Berlín como antesala de lo que luego fue la caída del sistema económico de economía dirigida centralmente, imperante en los países del este europeo bajo la órbita de la Unión Soviética, el mundo se preparó para una nueva era de prosperidad, según los gurúes de turno. Lo que muy pocos alcanzaron a advertir era que al dejar de existir el comunismo como práctica de gobierno, se liberaban fuerzas cuyo devenir se hacía impredecible. ¿El ajuste llegará a la Argentina y a La Rioja? Tal como ha venido sosteniendo el gobierno nacional, se priorizarán las acciones tendientes a evitar la pérdida de empleo, cosa que inevitablemente ocurrirá y las consecuencias se harán sentir en la provincia por más que el Gobernador Beder Herrera haya prometido seguir cumpliendo las obligaciones del Estado.

La presión de la situación y el encontronazo con el embajador de los Estados Unidos por el memo de la CIA, hecho público la semana pasada, han profundizado aún más la preocupación del gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y de su esposo, virtual ministro en las sombras a la hora de repartir fondos y cosechar voluntades. El caso es que como antes, alguien en el gobierno considera que para evitar las malas noticias, el remedio adecuado es matar al mensajero y no accionar sobre las causas de los problemas.

ADEPA, entidad madre de la prensa argentina, ha reaccionado con firmeza ante pretendidas acciones de presión sobre los medios argentinos hechas tanto a través de un coercitivo emplazamiento a regularizar deudas impositivas que el mismo gobierno había decidido posponer y dar facilidades de pago, como por presiones directas de gente de AFIP, quienes habrían sugerido a representantes de los medios, conversar sobre las líneas editoriales de sus respectivos.

Tanto por lo grosero como por lo inédito de la maniobra, la reacción ha sido unánime y ha colocado a la prensa nacional (que en otros países de Europa ha recibido auxilio de los gobiernos para mantenerse indemne a la crisis, precisamente por su valor para el ejercicio de la democracia) en firme guardia y a la espera de lo que puede sobrevenir.

No por esperado, el ataque ha sido menos preocupante e insiste en una conducta que el gobierno del doctor Kirchner había mostrado incipientemente, con mayor fuerza en sus últimos años, pero que luego la presidenta Cristina Fernández, había dejado de lado saludablemente. Indudablemente, se trata de una actitud que no habla bien del gobierno de la doctora Fernández puesto que hace apenas unos meses había designado a un representante del sector de la prensa en un puesto estratégico del ministerio del Interior, precisamente para consensuar temas que atañen al sector como por ejemplo la publicidad oficial. Lamentablemente, el ex Presidente luego habría dado orden de colocar a otro funcionario en las antípodas de este pensamiento por encima del recién llegado, con lo cual se terminó anulando cualquier buena intención que haya existido con anterioridad.

La virtual diáspora que está sufriendo el oficialismo tiene más que ver con el accionar del ex presidente más que las acciones de gobierno de la doctora Fernández. Eso es al menos en lo que todos coinciden. En particular, el pírrico enfrentamiento con el campo, los ataques a medios periodísticos y la incautación de los fondos de las AFJP, parecen haber colmado un vaso que venía siendo llenado de a poco, lentamente pero sin pausas.

Los primeros en advertir la cercanía del fin de este grupo de poder, han sido los propios peronistas que sustentan al oficialismo gobernante y que han comenzado a alejarse apenas han percibido como sólo lo suelen hacer los peronistas que el poder ha comenzado a migrar de la Casa Rosada, no como alternativa de actualidad sino de futuro. Es decir, se cree decididamente que el tiempo del kirchnerismo concluirá con el mandato de Cristina y que no habrá continuidad ni para ella que podría intentar la reelección, ni un segundo mandato para Néstor.

En este panorama, resultan cruciales los apoyos provinciales para mantener la hegemonía en el Congreso de la Nación, y ese es un dato que el gobernador riojano Luis Beder Herrera no ha pasado por alto. Más que haber sido un período vacacional tradicional este verano ha sido pródigo en reuniones y pronunciamientos de los distintos sectores políticos provinciales.

La primera reunión que algunos llegaron a atribuir a un renacimientos del mazismo, fue la que se llevó a cabo en Aimogasta, los primeros días de febrero, con el “Negro” Nicolás Martínez como anfitrión y la presencia de “notables” del mazismo en la pretendida conformación de un espacio de oposición al gobierno. Nada más alejado de la realidad, porque lo que se buscó fue armar un grupo que disputará cargos en los departamentos pero siempre con el Beder como interlocutor. En otras palabras, todos juegan en las próximas elecciones para el equipo oficialista que buscará para el justicialismo las bancas en juego a nivel nacional. Es más, se sabe ya que Griselda Herrera encabezará una de las listas y que la otra, presuntamente opositora, será la del “Negro” Jorge Yoma, en detrimento de una oposición real que podrían encarnar partidos de izquierda y el radicalismo. Obviamente que la lista que gane en diputados nacionales, es lo que menos preocupa al famatinense porque ya tiene “atados” a los posibles candidatos que vendrán del interior y Capital a renovar la Cámara de Diputados. Ese el punto central de la cuestión. Retener el control de la Legislatura resulta crucial para la segunda parte del primer mandato como gobernador del famatinense.

Sin dudas que la mayor orfandad se sigue viviendo en la construcción de un alternativa opositora al gobierno que hasta se ha dado el gusto de ganar las dos últimas elecciones con partidos extraños al partido Justicialista. La ausencia de opositores genera las rispideces internas que son necesarias para mantener la movilización de los cuadros internos en los partidos tradicionales pero todo el mundo sabe que en el fondo son diferencias ficticias.

Lo que no es ficticio es el temporal que se avecina en el país producto de la crisis mundial. Por más que sea conveniente para exportar por el tipo de cambio alto, no hay compradores por ausencia de recursos para esos fines. Obviamente al disminuir la actividad económica, disminuirá la recaudación de impuestos, y con ello la coparticipación. Por eso las medidas que ha dispuesto el gobierno como un vano intento de reactivar las ventas y con ello, la producción. En realidad, la teoría económica indica que la única vía para lograr ese cometido es a través de un importante aumento salarial. ¿Pero de dónde saldrá el dinero para darlo? El gobierno nacional tiene los fondos de la ANSES para darlo y por correlato las provincias, pero ¿cómo harán los particulares para otorgar un salariazo mientras que sus ventas y por tanto sus ingresos han caído? Este es el problema que enfrenta hoy por hoy la Argentina y ya se ha visto que la vocación no es ayudar a los que menos tienen.

La quita de los subsidios a las compañías energéticas fueron a golpear aún más los ya perjudicados bolsillos de los trabajadores y el costo de la canasta familiar básica ya ni siquiera puede medirse por el incremento que ha tenido y que ha puesto a un paquete de fideos como un artículo suntuario.

El mismo Beder ha expuesto el problema que se avecina para las finanzas provinciales. Si bien los compromisos políticos del gobierno nacional se están cumpliendo con el envío de los fondos extras, la que se está viendo perjudicada es la recaudación de impuestos y con ello la Coparticipación que se envía a las provincias. Por ello aunque parezca otra cosa (y algunos pícaros lo hacen parecer así) el primer mandatario ve con buenos ojos la ayuda que el ex presidente Kirchner “baja” a los municipios directamente desde la Nación (y que le valió una grave denuncia) porque así lo exime de atender las demandas crecientes de los intendentes y diputados. En consecuencia y por más que se planteen alternativas ficticias, el oficialismo sigue siendo muy fuerte en la provincia y su líder, ostenta picos de poder que harían envidiar a sus antecesores.

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