En tiempos de crisis, la clave es no quedarse quietos

El director de Exploservice dialogó con P&E acerca de los comienzos de la empresa, los momentos de auge y cómo enfrentan los escollos que pone el actual contexto económico nacional.
Exploservice comenzó como una pequeña empresa familiar allá por 1995, y ha sabido sostenerse en el tiempo y ganar cada vez más mercados, tanto dentro de la provincia como fuera de ella.

Alejandro Acosta, el director de Exploservice, conversó con P&E y compartió algunas claves que debería tener las empresas sanjuaninas para no dejarse llevar por la corriente de un mal momento en la economía.

¿Qué nivel de actividad han tenido en los últimos tiempos?

Nosotros iniciamos nuestros trabajos con las caleras y después se fueron añadiendo otras empresas de proyectos medianos que arrancaron en la provincia. También trabajamos en Veladero, en los comienzos y con pequeña participación y en Gualcamayo estuvimos trabajando hasta enero de 2008.

¿Cómo analiza el mercado en los últimos 2 años?

En lo que se refiere a San Juan ha tenido un retroceso. En nuestro caso, el nivel de facturación ha bajado, porque hemos vuelto a proveerle solamente a las caleras. Ya que no quedamos vinculados a los grandes proyectos.

Pero si nos hemos mantenido y aumentado levemente la facturación gracias al abastecimiento que estamos haciendo a clientes en Río Negro y una mina en Santa Cruz.

¿Desde cuándo está Exploservice en la provincia?

Nosotros comenzamos con la distribución de explosivos, mayormente producto de fabricación militar, sobre fines de 1995.

Desde 1995 a la actualidad, ¿cómo analiza la evolución del negocio?

Nosotros no empezamos como una empresa grande, de hecho somos una empresa familiar, y tuvimos un ritmo de negocios muy acotado, ya que solamente atendíamos las caleras de Los Berros y La Laja.

Después fuimos añadiendo la parte de servicios, perforación, trabajos de voladuras, y desde allí el ritmo del negocio fue creciente, ligado a la curva del auge minero.

¿Y el polvorín en La Rioja?

El polvorín en la provincia de La Rioja no es nuestro, sino que lo abrió la gente de Secretaría de Minería de esa provincia y nosotros lo que hacemos es el abastecimiento de los insumos que ellos necesitan para el desarrollo de la actividad en aquella zona.

¿Cómo son las condiciones de seguridad con las que trabajan?

En lo que es la seguridad en el manipuleo, lógicamente son altas. Pero también, hay que tener en cuenta que son materiales muy seguros, ya que son explosivos de uso comercial.

¿Cómo los ha afectado la reducción de actividad minera en San Juan?

La menor actividad nos viene impactando desde fines del año pasado, de la mano con la merma de la actividad de las empresas mineras locales. Se nota mucho.

Hay canteras, y no sólo en San Juan sino en otras provincias también, que han tenido dos o tres meses de receso con detenimiento total de explotación de cantera, manejándose con los stocks de piedra que tenían. Y los que siguieron trabajando, lo hicieron a un ritmo medio.

¿Cómo esperan terminar el año, en comparación a los objetivos que se plantearon?

Nosotros nos planteamos, para enfrentar esta crisis, una apertura fuera de la provincia para captar nuevos clientes, y los cuales hoy seguimos atendiendo.

No obstante, todo está sujeto a los vaivenes del mercado, entrada de competencia, valor del dólar, inflación, etc. Pese a esto, esperamos cerrar el año, no al 100 por ciento como lo habíamos pensado a principio del mismo, pero sí con un cumplimiento de un 80 por ciento.

¿La clave es no quedarse quietos y buscar mercados ?

Sí, es lo que nos planteamos nosotros. Ante la merma de la actividad de los clientes que ya teníamos, nos vimos con estructura para atender a nuevos clientes.

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