Con los tiempos cada vez más cortos

El juez lo volvió a citar para febrero. Si esta vez no se presenta, se solicitaría su desafuero para llevarlo con la fuerza pública. Si sigue argumentando problemas de salud, el Senado podría excluirlo por inhabilidad.
El juez federal Ariel Lijo fijará una nueva audiencia para tomarle declaración indagatoria al ex presidente Carlos Saúl Menem en la causa en que se lo investiga por irregularidades en el caso del atentado contra la AMIA. El abogado de Menem, Omar Daer, pidió postergación, por razones de salud, de la indagatoria convocada para ayer. En principio, si el ex presidente no se presenta en febrero, parece cantado que Lijo pedirá su desafuero, ya que al ser senador no puede llevarlo a Tribunales por la fuerza pública. En realidad, Menem afronta un dilema que no tiene fácil resolución: si sigue argumentando que no puede salir de La Rioja por problemas de salud, el Senado debería excluirlo por inhabilidad. Es que ya hace varios meses que Menem no ejerce su papel de senador.

El fiscal especial del caso AMIA, Alberto Nisman, acusó a Menem y también a su hermano, Munir Menem, de bloquear la investigación contra Alberto Kanoore Edul, un ciudadano contra el cual apuntaban varias evidencias relacionadas con el atentado. Por ejemplo, desde un celular de Kanoore Edul se llamó a la casa de Carlos Telleldín, el tenedor de la Trafic que estalló en la mutual judía, ocho días antes del atentado. Kanoore Edul nunca pudo explicar esa llamada con claridad. El fiscal sostiene que cuando el ex juez Juan José Galeano orientó la investigación hacia Kanoore Edul, hijo de un viejo amigo de Menem, se produjo un bloqueo de la pesquisa y el propio Munir habló con Galeano supuestamente para trabar las diligencias que se estaban haciendo. Uno de los hechos más asombrosos señalados por Nisman es que se resolvió allanar la vivienda de Kanoore Edul, los policías estuvieron todo el día en la puerta del edificio sin entrar y recién ingresaron al atardecer. Además, el jefe a cargo, el comisario Jorge Palacios, registra, ese mismo día, una llamada desde su celular al domicilio de Kanoore Edul. La imputación de Nisman es que Menem frenó esa vertiente de la investigación.

Lijo convalidó la acusación de Nisman y citó a declarar tanto a Carlos Saúl como a Munir Menem. El ex presidente presentó un dictamen forense que certifica que no está en condiciones de abandonar su casa de La Rioja, por lo cual Lijo ya decidió fijar una nueva audiencia para febrero. En forma pública, Menem viene rechazando las acusaciones y atribuye las decisiones de Nisman y Lijo a “una persecución política”. Tampoco Munir pasó ayer por los tribunales de Comodoro Py. Su abogado argumentó que el delito ya está prescripto y por lo tanto le pidió a Lijo que se abstuviera de convocarlo a una indagatoria. El juez tiene que resolver primero la cuestión de la prescripción –seguro que va a denegar el pedido de Munir– y luego fijará una nueva indagatoria también para el hermano del ex presidente.

La cuestión de Kanoore Edul siempre fue controvertida en la causa AMIA. El empresario, cuya familia proviene de Yabrud, de donde también son los Menem, insistió una y otra vez en que no tuvo nada que ver. Lo cierto es que tampoco se pudo probar en forma contundente un vínculo con el atentado. Quien más insistió en la pista de Kanoore fue el fallecido periodista Carlos Juvenal que, además, señaló que la llamada a Telleldín no era la única evidencia contra Kanoore. También tenía su peso el hecho de que el camión que dejó un volquete frente a la AMIA, cinco minutos antes de la explosión, registraba en la hoja de ruta un baldío de la calle Constitución, ubicado a metros de la vivienda de Kanoore. Y muchos han insistido con que esa pista se frenó básicamente porque se orientaba a Siria, mientras que los tres servicios de inteligencia que trabajaron en la causa, la SIDE, la CIA y el Mossad, ponían todo el énfasis en la pista iraní.

Comentá la nota