El tiempo apremia para los planes k

Por Walter Brown

Economía corre una carrera contrarreloj para cumplir con los plazos previstos de la segunda etapa del canje de la deuda. La crisis desatada en torno al Banco Central metió la cola en los planes del ministro Amado Boudou, que hoy ve peligrar la oportunidad de cerrar con éxito el capítulo de los holdouts y retornar, rápidamente, a los mercados internacionales antes de que se apague el apetito inversor y las tasas para financiar las obras y demás gastos previstos trepen más allá de lo aceptable.

En fila, aguardan también su turno los gobiernos provinciales y las empresas, que esperan acceder a líneas de crédito para cubrir sus propias cuentas y aprovechar el tiempo de la reactivación, que se augura para este año. Pero aunque en su momento logró eliminar de la ecuación al Fondo Monetario Internacional, el gobierno kichnerista deberá, de todas formas, dar explicaciones ante autoridades estadounidenses de sus acciones políticas y económicas, si pretende completar los papeles necesarios para que el plan no se derrumbe. Y tendrá que hacerlo antes de que el amparo pedido por sus otrora aliados de centroizquierda, tenga tiempo de prosperar en la Justicia y congelar el proceso de reestructuración de la deuda, la operación sobre la que se asienta el futuro de la gestión k.

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