Un tiempo le alcanzó a Vélez para prenderse en la pelea

Un tiempo le alcanzó a Vélez para prenderse en la pelea
A Estudiantes lo invadió la confusión y perdió un invicto como local que llevaba casi 2 años.
Vélez viajó a La Plata y se trajo tres puntos que lo convirtieron en puntero del torneo. Además, ese resultado significó para Estudiantes la pérdida de un invicto de 37 partidos a nivel doméstico (recordar que de anfitrión cayó ante Internacional, de Porto Alegre, por la final de la Copa Sudamericana).

Entre un equipo que llegaba a La Plata para convertirse en puntero con la misma estructura que goleó 4-0 a Godoy Cruz, el local, cuyo técnico realizó seis cambios respecto del conjunto que cayó 1-3 ante Arsenal, además de estrenar el esquema táctico 3-3-2-2, el primer tiempo salió tal como se esperaba entre lo probado y lo improvisado. Por eso Vélez lo jugó mejor a pesar de haber dado de la ventaja que dos hombre fundamentales en la mitad de la cancha, Cabrera y Moralez, debieron ser reemplazados por sendas lesiones.

Los dirigidos por Ricardo Gareca, luego de apoderarse del balón, buscaron llegar por diferentes camino al arco de Andújar. A los 7, después de una hermosa y veloz, jugada, el arquero pincha se quedó con un cabezazo de Cabrera. Poco después, otro centro, esta vez de Papa, y Larrivey que desperdicia la oportunidad también de cabeza. Es que mientras Vélez partía y llegaba por los costados con Cabrera y Papa, Estudiantes no terminaba de hacer pie con el flamante diseño táctica de Astrada.

Como no podía jugar con el balón, Estudiantes esperó alguna bola parada para decir presente. Un tiro libre de Benítez fue conectado por Gastón Fernández y no entró por poco. Y en otra jugada parecida, la pegada de Verón depositó la pelota en la cabeza de Boselli y en el estadio hubo sensación de gol.

Dos jugadas trajeron ingredientes nuevos al duelo. Ocampo reemplazó al lesionado Cabrera y Bassi expulsó a Matías Sánchez por doble tarjeta amarilla.

Hasta que se produjo la apertura del marcador. Esa versión de Emiliano Papa que Diego Maradona quiere para la Selección -la de un marcador de punta que arranque desde la línea de los mediocampista- pasó al ataque como el tren-bala, habilitó a Ocampo y el jugador que llevaba 13 minutos en el partido sometió a Andújar con un derechazo imparable.

Hasta el cierre de la etapa inicial, manejado e impulsado por Verón, Estudiantes se la jugó con mucho coraje. Y hasta lo pudo haber empatado si Montoya no sacaba, con una atajada fantástica, un zarpazo de Boselli.

Para el complemento, el desarrollo cambió. Estudiantes, con uno menos pero con un Verón en crecimiento, zarpó rumbo a la igualdad. Con poquito fútbol, está claro, pero con el corazón bien caliente. Vélez, por su parte, con los 11 reglamentarios, perdió la imagen y de a ratos. sobre todo desde su entrenador Ricardo Gareca, también dejó la paciencia por el camino.

En otra aparición de Boselli que chocó con Montoya -no hubo falta del arquero- y un intento de Calderón que rebotó en el travesaño, el local tuvo las mejores chances. De contraataque, con un Larrivey flaco de poder de fuego y un Rodrigo López disociado de los movimientos colectivos, el nuevo habitante en la cima de las posiciones llegó poco y nada al arco de Andújar.

Ganó Vélez y ahora le llegará al equipo de Liniers la etapa de la consolidación. Lo mejor en esta expedición a La Plata fue lo producido en los primeros 45 minutos. De lo otro, difícilmente extraiga algo mejor que esos tres puntos valiosos que pudo conseguir.

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