Testimonios de ambigüedad pura

Por: Ricardo Roa

Textual de la presentación de Scioli y Massa ante la Cámara Electoral: "La aceptación de (nuestras) candidaturas está en la voluntad de postularse al cargo y eventualmente en la asunción del cargo". Un premio al que sea capaz de descifrar dónde está puesta la verdadera voluntad: ¿en postularse o en no asumir?

Una voluntad que puede desaparecer apenas surja la otra. Todo tan claro como la frase que Scioli repitió ayer: "Eventualmente, llegado el momento, tomaremos la decisión más conveniente". ¿La más conveniente para quién: para los que lo voten o para el kirchnerismo?

Pasa, simplemente, que no pueden decir la verdad: no van a asumir. Si la dijesen, la Cámara tumbaría las candidaturas. Seguramente este Ni les permitirá seguir en carrera. Así, las candidaturas testimoniales son también testimonio de la ambigüedad deliberada.

La Cámara Electoral busca un mecanismo para no quedar salpicada por este enchastre, aunque al fin el discurso y la presentación no difieran en nada. En cambio, el juez Blanco no se anduvo con vueltas. No citó a nadie ni pidió nada. Se manejó sólo con las declaraciones periodísticas que más le convenían al Gobierno.

Le dio luz verde a Scioli y Massa. Y prendió la roja, por no acreditar domicilio en Provincia, a candidatas del PRO. Parejo. Entre ellas Claudia Rucci, que mostró enseguida que su casa aparecía en la guía del conurbano. Blanco se lamentó de que no hubiera aportado esas pruebas: claro que pudo pedírselas antes de sancionarla.

Si los casos del PRO vulnerasen las normas habría sólo eso y ninguna proscripción. Tampoco el Gobierno puede agitar ese fantasma: gracias a los garabatos leguleyos, sus candidatos estarían en regla. Así digan una cosa y vayan a hacer otra.

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