"Testimoniales" de otro palo

Por: Ricardo Kirschbaum

Una encuesta de Clarín en Internet revela que el 61% de los encuestados no está de acuerdo con la renuncia de Gabriela Michetti como vicejefa del gobierno porteño. La decisión de abandonar un cargo institucional para pujar por una banca legislativa tiene su orígen en la necesidad política de Mauricio Macri antes que en otras razones que, con cierto pudor, se encargó de esgrimir Michetti para justificar el gambito.

Lo "testimonial" en la política actual convirtió a los cargos institucionales en escalas de la carrera política. Michetti, que evidentemente está incómoda en sus explicaciones, ha dicho que no es una profesional de la política y que no hace de sus cargos una escalera sin fin. Pero los hechos son más contudentes que sus deseos: la vicejefatura porteña, lugar para el que los porteños la votaron masivamente, ha sido abandonada para ayudar a Macri en su proyecto presidencial.

No hay otra argumentación válida y sería bueno que los asesores de Michetti se lo digan de una buena vez porque sus explicaciones son cada vez menos creíbles. Como por ejemplo decir que va a la Cámara de Diputados a pelear para que la Casa Rosada no obstruya los planes de Macri en la Ciudad. Michetti sabe que su jefe ha renunciado a Diputados porque consideraba que era un trabajo monótono en el que todo era política. Por lo tanto habría que admitir, nuevamente, que la política le exige cosas que, a veces, el corazón no entiende y la razón no puede explicar. Otro caso es Montoya. Renunció por criticar a Kirchner y negarse a ser candidato. Pero de allí a juguetear con otras fuerzas políticas, como si su adhesión política pudiera olvidarse de pronto, no es serio. Un recaudador eficiente, como dicen que fue Montoya, no debería dilapidar su capital en un show mediático.

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