¿Testimoniales o ficticios?

Por: RICARDO ROA

Si estas elecciones tienen algo de testimonial no será sólo porque gobernadores e intendentes ratifiquen como candidatos su adhesión al proyecto kirchnerista. Hay convicción, sin duda. Pero también mucho de obediencia debida en esta jugada de apuro, hija del temor a la derrota. Candidaturas ficticias que dan testimonio también de que cualquier artilugio es válido.

Hay casos parecidos en la oposición, aunque ninguno igual. Solá renunciará a su banca para ocupar otra. Y Michetti podría bajarse como segunda de Macri para convertirse en diputada. En cambio, los funcionarios K se presentarán para cargos legislativos que nunca desempeñarán. El último en sumarse es el recaudador bonaerense Santiago Montoya (ver pág. 7).

Quienes los voten no habrán de votarlos a ellos sino a otros. La gente no sabrá a quien estará votando en realidad. Y se pretende, encima, que confesando todo, haciendo explícito este desplazamiento, no se engaña a nadie. Que la ficción desaparece.

El Gobierno justificó el adelanto de los comicios en la crisis internacional. Y ahora resulta que muchos dejarán, al menos en parte, de gobernar para dedicarse a la campaña. Como si no hubiera ningún problema.

La razón de ser de una elección de mitad de mandato es que sirva para evaluar la gestión de gobierno. Y le sirva al mismo Gobierno para eventuales rectificaciones. Pero está planteada como si de ella dependiese la continuidad del modelo K.

Lo que equivale a aceptar que la suerte de un proyecto que se pretende progresista termina dependiendo no de los votos propios sino de los que aporten Scioli y el viejo y hasta hace tan poco repudiado aparato de intendentes duhaldistas.

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