Las testimoniales dividen a los camaristas

Las testimoniales dividen a los camaristas
No hay acuerdo aún en el máximo tribunal electoral para resolver las impugnaciones contra las candidaturas de Scioli y Massa
Los jueces de la Cámara Nacional Electoral tienen tres días para resolver el expediente de mayor trascendencia política de los últimos tiempos: las impugnaciones a las candidaturas testimoniales. Corren contra reloj. Y a horas del vencimiento del plazo legal no han logrado aún consensuar una sentencia.

Santiago Corcuera, Alberto Dalla Vía y Rodolfo Munné llevan semanas discutiendo el tema. Desde que la oposición presentó en La Plata el pedido para que se rechazaran las candidaturas a diputados del gobernador Daniel Scioli y del jefe de Gabinete, Sergio Massa, estaba claro que el tema iba a llegar al máximo tribunal electoral. Sin embargo, las posiciones de los camaristas nunca se acercaron lo suficente, según relató una fuente del tribunal. Tanto es así que anoche los jueces no descartaban un fallo dividido, con un voto en disidencia.

Por ahora, las listas testimoniales han sorteado con éxito los estrados judiciales. El juez federal Manuel Blanco rechazó en primera instancia las impugnaciones contra Scioli y Massa, y ayer, Jorge Di Lello, el fiscal de Cámara, insistió en que no violan la Constitución Nacional.

Según Di Lello, estas candidaturas son parte de aquellos fenómenos "probablemente distorsivos de la buena práctica política", que, no obstante, no son ilegales, lo mismo que las listas colectoras, las renuncias anticipadas de funcionarios, los cambios de bloques y "la profusión de alianzas y frentes que han sustituido a los partidos".

Críticas

Los camaristas saben, no obstante, que un fallo en este sentido les depararía duras críticas. Ya le pasó a Blanco, que fue acusado por la oposición de no haberse animado a frenar al poder político. Pero además, esta semana, un grupo de reconocidos constitucionalistas de la UBA advirtieron a la Cámara que aceptar las listas testimoniales era avalar una violación flagrante de la Carta Magna.

Las candidaturas de Scioli y Massa no son el único tema delicado que debe resolver la Cámara. En simultáneo, los jueces tienen que decidir si aceptan la postulación de Néstor Kirchner, a quien le cuestionaron no tener los dos años de "residencia inmediata" en la provincia de Buenos Aires que la ley exige a quien pretende presentarse por un distrito en el que no nació. Por el mismo motivo fueron impugnadas también las candidaturas de Claudia Rucci y otras cuatro dirigentes de Unión-Pro. El fiscal recomendó aceptar tanto sus postulaciones como la de Kirchner.

La idea de los camaristas es resolver los expedientes vinculados al requisito de la residencia cuanto antes. De ser posible, hoy mismo.

Después se concentrarán en el fallo de las testimoniales, que podría demorarse un poco más. Es probable que los camaristas se reúnan durante el fin de semana para tratar el tema.

Según relataron a LA NACION fuentes judiciales, una postura firme propone decir que no basta con que un candidato haya declarado que no iba a asumir su banca para prohibirle postularse. Sobre todo, de la forma ambigua en que lo hizo Scioli. Eso fue lo que sostuvo Blanco como argumento para permitir las candidaturas impugadas.

Pero al menos uno de los camaristas se niega a firmar una sentencia que ignore lo que parece evidente para todo el mundo: ni Scioli ni Massa tienen intenciones de asumir como diputados. La sugerencia de uno de los jueces fue obligar a los candidatos a definirse frente a la Justicia. Les preguntarían formalmente si, en caso de ganar, asumirían sus bancas.

El problema, cuentan en Tribunales, es que el apoderado del kirchnerismo, Jorge Landau, se les adelantó. El domingo pasado, en un escrito que presentó ante el juez Blanco como parte del trámite de la apelación, agregó una página más. Era una nota firmada por Scioli y Massa en la que ambos declaraban que si habían aceptado las candidaturas "obviamente" tenían la voluntad de postularse y de asumir "eventualmente" el cargo.

La Cámara entendió, entonces, que había perdido la posibilidad de forzar una respuesta de los candidatos. Desde ese momento está en una encrucijada. De todos modos, a esta altura nadie duda de que el tema terminará en la Corte Suprema.

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