Los testigos comprometieron aun más a Perés y Rivero .

Los testigos comprometieron aun más a Perés y Rivero .
Ausente: por segundo día, el sospechado presidente del Tribunal de Cuentas -Natalio Perés- no apareció en su jury. En los testimonios de los testigos quedó en claro que el descontrol que hubo en el IPAV fue omitiendo las más elementales normas de funcionamiento del Tribunal de Cuentas.
“Pero esto es una rendición diaria....”, dijo el Contador General de la provincia Agustín Hernández mientras declaraba en el segundo día del juicio público en el jury contra el presidente del Tribunal de Cuentas Natalio Perés y el vocal Rubén Rivero. La expresión, dicha mientras sostenía en su mano una de las rendiciones mensuales del IPAV en los meses que se produjo la estafa contra ese organismo, desnudó lo que pasó con los testimonios (aun en los propuestos por las defensas): en una respuesta, o en una expresión, dejaron en claro que la forma burda en que no se controló al IPAV, el poderoso y millonario organismo de viviendas.

Es que Hernández (ex presidente del Tribunal de Cuentas, que fue echado del organismo cuando estalló el escándalo de los subsidios truchos y que zafó junto a Arturo Fresco de un jury) debía decir, con una carpeta en la mano, si a Perés y a Rivero se les podía pasar que no se hacían rendiciones diarias, una normativa vigente desde el año 1979.

Evidentemente el incumplimiento fue burdo. A pesar de esto, de las rendiciones mensuales que sólo contenían dos rendiciones diarias (tenía que haber más de veinte), Perés y Rivero aprobaron los expedientes.

Testigos

En la jornada de ayer se escucharon cuatro testimonios. Declararon el perito de la Oficina Judicial Contable del Superior Tribunal de Justicia, Silvio Alvarez; la jefa de relatores y actual funcionaria municipal Susana Antonelli; el contador fiscal Luis Camiletti y el ex presidente del TdC y actual Contador General de la provincia Agustín Hernández.

Alvarez fue auxiliar de la jueza Verónica Fantini cuando esta investigó y desnudó la trama de corrupción en el IPAV luego de la denuncia contra Flavia Peñalba. Esta, una empleada del Plan Entre Nosotros, realizó una contradenuncia. Fantini pidió el auxilio de la Oficina Judicial Contable del STJ.

Alvarez -quien fue propuesto por el fiscal Mario Bongianino como testigo- explicó ayer cómo era la maniobra; y a la vez por qué el Tribunal de Cuentas tiene responsabilidad. Con los resúmenes de cuentas bancarios Alvarez señaló dónde quedaban graficados los desvíos.

Explicó que “existieron tres operatorias. Una de gastos de inspección, otras de Banco Hipotecario Nacional (BHN) y carpeta de gastos, la mal llamada caja chica”. Demostró como en el caso de los gastos de inspección, que debían ser ingresados en su totalidad, se cobraban en caja o se realizaban en gastos suntuosos.

También lo que ocurría con la operatoria BHN, es decir la recaudación de las cuotas de las viviendas. Antes de depositar en la cuenta del IPAV se realizaban gastos y retiros de efectivos: es decir se desviaba dinero del presupuesto y del control.

Todo esto ante los ojos del Tribunal de Cuentas: en las rendiciones se adjuntaba el libro de banco, que contiene los movimientos bancarios. Además, una fuente del juicio reveló que en otros organismos el TdC controla las cuentas de ingresos y las de egresos. Aunque aquí se controlaba la de egresos, el Tribunal de Cuentas nunca preguntó “los egresos de qué ingresos”.

El fiscal Mario Bongianino pretendió, con el testimonio de Alvarez, describir la maniobra de la estafa y la falta de controles. Con sus preguntas buscó precisiones para un tema engorroso y complejo.

Por su parte, tanto el abogado defensor de Perés, César Rodríguez, como el de Rubén Rivero -Carlos Chapalcaz- buscaron cuestionar o debilitar el testimonio de Alvarez pero no lo lograron: el contador fue sólido y desnudó una y otra vez los mecanismos de las maniobra y los incumplimientos de los funcionarios.

Con los testimonios de Antonelli, Camiletti y Hernández las defensas buscaron, entre otras cosas, un objetivo: explicar que el control es escalonado, y que el vocal y el presidente aprueban un expediente cuando llega sin observaciones a la Sala para la emisión de la “sentencia” o “juicio de cuenta”. Y que no pueden revisar todo.

Pero hubo preguntas que terminaron perjudicando a los acusados. Por ejemplo, a Susana Antonelli la diputada Patricia Lavin del PJ le preguntó si como jefa de relatores le pedían el estado de cuenta. “Sí, lo informamos en el momento que lo requieran”, dijo. Es decir que el vocal y el presidente tenía facultades para interesarse por los expedientes.

También dejó en claro que las rendiciones debían ser diarias: “a veces se pueden atrasar y se mandan dos juntas, a lo sumo”. En el IPAV, Perés y Rivero aceptaron que las rendiciones mensuales tuvieron sólo dos rendiciones diarias.

Camilletti -quien se desempeña en el Tribunal de Cuentas desde el año 1969- detalló la evolución del control: destacó como un avance trascendente la resolución 103/79 que impuso rendiciones diarias. “Fue para un mejor seguimiento”, dijo. Esto se eludió y posibilitó la estafa del IPAV.

Otro de los objetivos de las defensas fue explicar, casi como coartada, que las irregularidades detectadas por la Contaduría General en el IPAV no fueron comunicadas al Tribunal de Cuentas. Esto puso otra vez sobre el tapete la auditoría de la contadora Teresa Tullio cuando la realizó. Ese informe fue elevado al presidente del IPAV y ministro Ernesto Franco. Pero tanto Camilletti como Hernández recordaron el artículo 54 de la ley 3 (de Contabilidad) que dice que las irregularidades deben ser comunicadas al Tribunal de Cuentas.

También el debate apuntó a que la cuenta 10313/6, la cuenta de tesorería del IPAV, no fue declarada y por lo tanto el Tribunal de Cuentas no tiene responsabilidad. Pero tanto Alvarez como los otros testigos señalaron que era “inusual” que esto ocurriera.

Una voz oficial

El secretario de Desarrollo Estratégico, Gustavo Fernández Mendía, fue el vocero del Gobierno al finalizar la reunión.

“Es bueno aclarar a la sociedad que los recursos coparticipables han caído en enero de este año en relación al mismo mes del año pasado, que la situación del margen es muy estrecho y lo que se ha hecho es el mayor esfuerzo posible para tratar de contener las necesidades de los empleados estatales, teniendo también en claro que el resto de la sociedad encara una suerte de puja distributiva porque cada uno tiene problemas en los distintos sectores, habida cuenta que esta crisis no sólo es global sino que además nos comprende a todos, entonces se decidió como gesto de buena voluntad adelantar este cuatrimestre estimando la inflación de dicho período, tratando de dar una mano a los que ganan menos”, dijo.

Además, señaló que hubo otros puntos que los gremialistas plantearon “que nosotros analizaremos detenidamente para ver en qué medida se pueden atender pero fundamentalmente fue un diálogo constructivo y responsable, más allá de las naturales diferencias de posturas por la posición que cada uno ocupa”.

Rendiciones diarias, que eran mensuales

En el debate de ayer quedó al desnudo que para que no quedara expuesto el desvío de fondos que realizaban funcionarios y empleados del IPAV eludieron las rendiciones diarias. Pero en el Tribunal de Cuentas, una vez que el escándalo se hizo público, intentaron borrar las huellas del delito o se realizaron maniobras para tapar las irregularidades propias.

Por ejemplo el TdC emitió las resoluciones 19 y 20/04. En esas resoluciones se dividió el ámbito de cada sala y también se estableció que las rendiciones diarias debían ser... diarias. Es decir fue una maniobra para encubrir lo anterior: para que se entendiera que no había obligación de las rendiciones diarias. Pero en los testimonios del contador fiscal Luis Camiletti y el ex presidente del TdC, Agustín Hernández quedó claro que el mayor avance de la resolución 103 del año 1979 fue que estableció las rendiciones diarias.

Boleadoras y un viaje a Brasil

En el medio del jury contra Natalio Perés y Rubén Rivero se conoció en qué gastaron parte de tanto dinero el ex vicepresidente del IPAV Hugo Nelson Agüero y el ex gerente general Luis Araniz. El perito Silvio Alvarez leyó un dictamen que está incorporado en la causa que investigó la jueza Verónica Fantini. Entre los gastos realizados por los funcionarios se incluyó la compra de boleadoras, un viaje a Brasil y clases de gimnasia, entre otras cosas.

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