Testigo reveló que policías torturaron e indujeron al suicidio a Céspedes

Testigo reveló que policías torturaron e indujeron al suicidio a Céspedes

ELDORADO, PUERTO ESPERANZA e IGUAZÚ. Una impactante relevación se conoció este viernes con relación al femicidio de Lieni Itatí Piñeiro, el crimen impune en el que se sospecha del sobrino del intendente renovador de Puerto Esperanza, Alfredo Gruber.

 Un joven que estuvo preso con Hernán Céspedes –el único procesado por el asesinato y la violación-, contó que el chico que apareciera muerto en su celda de la Unidad Regional V de Puerto Iguazú, fue sometido a constantes sesiones de tortura y fue inducido por la policía, a cometer suicidio. Incluso, el testigo reveló que fueron los uniformados los que le acercaron cordones con los que fue hallado colgado, ya sin vida, el día en que estaba previsto que sea trasladado para prestar declaración indagatoria. 

A través de una carta que fue presentada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA (Organización de Estados Americanos), la cual fue redactada el pasado 30 de julio de este año, el testigo aseguró que no ha declarado lo que sabe sobre la muerte de Céspedes, por las amenazas de los policías. Por razones obvias, se ha omitido el nombre del testigo y de los demás reclusos que podrían declarar contra la policía de Iguazú y de Esperanza, en el marco del resonante caso que se nacionalizó en 2012.

“A la comisión de DDHH de la OEA:” 

“Yo (…) preso en este momento en la cárcel de Eldorado, en el pabellón de menores, actualmente condenado por robo calificado, declaro que presencié, cuando ocurrió la muerte del joven Hernán Céspedes en la Comisaría Seccional V de Puerto Iguazú, a fines de junio del año 2012. Ese día yo estaba preso enfrente de la celda en que estaba preso Hernán Céspedes y escuche reiteradas veces, en muchas ocasiones, presencié y vi como le pegaban brutalmente (el) policía López, Mariano, y una mujer policía que venía de Puerto Esperanza, entre otros policías”, escribió el joven. 

“Entonces, las sesiones de torturas eran constantes contra el preso. La distancia de mi celda a la de él era aproximadamente de dos metros y medio. Y la celda de él, la tenían con la luz apagada. Estaba acurrucado sobre un tipo de banca de cemento. Y venían constantemente, lo sacaban y lo traían de (regreso) al calabozo”, prosiguió en esta nota a la que tuvo acceso M4.

“Recuerdo que un día viernes lo sacaron un montón de policías, lo sacaron apurado para afuera. Y a media mañana del día sábado, se lo llevaron por un par de horas. Y cuando volvió, le pregunté a dónde lo habían llevado, y contestó que lo habían llevado a la comisaría de Puerto Esperanza. Y le habían tomado declaraciones y que no lo dejaron hablar con su familia”, precisó el joven.

“Ya en el calabozo, la policía le entregó una bolsa con la frazada, un abrigo y una zapatilla blanca con rayas celestes. Y venían los cordones nuevos, separados de las zapatillas. Él sólo usaba las chinelas que tenía. La policía no le daba agua ni comida. El viernes a la noche, entraron cuatro policías a golpearlo dentro de su celda, y ahí andaba siempre la mujer policía de la provincia de Misiones”, prosiguió el crudo testimonio del muchacho.

“Le insultaban, le gritaban, lo amenazaban (a Céspedes), lo echaba miedo de la cárcel y le decían que era mejor que él se mate, que no se merecía vivir y que le iban a dar 25 años de cárcel”, expresó el testigo.

“El domingo, la policía no hizo recuento de los presos entregando la guardia así nomás. En ese momento es en el que muere ahorcado”, contó el joven.

“Esa noche le estuvieron pegando y vi que le apuntaban con el arma de la policía; desde mi celda lo observé bien. De pronto, entró el policía agente López, Mariano, y vi cuando el rubio le cortó el cordón con el que él estaba colgado, con un cuchillo de mango de madera”, detalló este joven.

En uno de los fragmentos más desgarradores del relato, el muchacho dijo: “El muerto, de pronto, soltó el brazo y tenía una cuchara rota en su mano. Con la que escribió la frase ‘te amo mamá’ y también ‘Priscila te amo’. Al ratito se llenó de policías y el agente López cortó lo que sostenía colgado al muerto. Y lo dejó caer como una bolsa de papas”, consignó. 

“La policía después me sacó a la oficina y me obligaron a declarar a su favor. Después me llamaron del juzgado de Iguazú y me tomó declaración una chica y nunca más me llamaron”, manifestó el joven que ha declarado en el juzgado del Dr. Juan Pablo Fernández Rizzi. Este magistrado estuvo a cargo de la instrucción de la causa y debió apartarse de la investigación por su presunta vinculación con el exdiputado provincial Gilberto Gruber, el padre de uno de los “Hijos del Poder” sospechados de participar en el femicidio de Lieni.

El testigo menciona a cuatro presos, cuyas identidades constan en la nota que fue presentada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA. 

“Creo en mi manera de pensar que, a raíz de la constante paliza que recibió, horas antes, pasó lo que pasó. No puedo afirmar que se ahorcó solo. Durante toda la noche, vi hasta la madrugada, que lo golpeaban brutalmente y nunca dije nada en el juzgado de lo que pasó, debido a la persecución de la policía”, enfatizó el muchacho.

Con respecto a lo que habría dicho Hernán Céspedes, antes de morir, este testigo afirmó: “El chico (por Céspedes) nos decía que era inocente y no podía creer lo que le estaba pasando. Él contaba que la bota y la moto, se lo había prestado a un amigo. Y al día siguiente regresó con las dos cosas a su casa. Todo el tiempo permanecía arrinconado, sin que haya habido la presencia de un abogado defensor oficial o particular, estaba totalmente incomunicado. Cuando me detuvieron a mí, fui torturado por la policía de Puerto Iguazú. Fui golpeado por la policía. Por el policía López y por Santacruz”, denunció el joven.

Volviendo al relato centrado en las últimas horas de Céspedes, el testigo aseguró: “Ni al baño lo dejaban salir. Y en un momento, desde mi celda le tiré una bolsita con pan y pegó contra la reja y cayó al piso. Y no alcanzó a agarrar. Cuando llamé al guardia para que le pase el pan, el guardia lo miró y dijo que él no se merecía ni siquiera comer y se llevó el pan para afuera. Nos prohibían que hablemos con él, y estaba sometido a malos tratos policiales dentro de su celda. Lo tenían esposado”, advirtió el testigo a través de esta nota. 

“Otorgado firmado y redactado por mi puño y letra en la ciudad de Eldorado, dentro de la cárcel de la Unidad Penal III del Servicio Penitenciario Provincial, a los 30 días del mes de Julio 2014”, concluye la carta. 

Este testimonio presentado oficialmente ante la OEA, viene a confirmar las sospechas de los familiares de Céspedes, que apuntan a una causa armada contra el muchacho, que sería un “perejil” que pagó con su vida por este crimen que salpica al poder político renovador de Puerto Esperanza. Recuérdese que Fabián “Pendorcho” Gruber, hijo de Gilberto “Pato” Gruber (exintendente de Esperanza y exdiputado provincial por el Frente Renovador) también sobrino del actual alcalde Alfredo “Tero” Gruber, es uno de los sospechados de participar en el brutal femicidio de Lieni Pieñiro, ocurrido el 12 de Julio del 2012. 

  

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