Tesorero de la municipalidad de Cané ratificó la denuncia

(General Pico) - El secretario tesorero de la municipalidad de Miguel Cané, Sebastián Avendaño, amplió ayer la denuncia, que había presentado el martes por escrito ante la fiscalía de turno, en la cual reveló el faltante de once cheques oficiales, perteneciente a una cuenta corriente del municipio.
Avendaño llegó a la sede de tribunales a media mañana y testificó ante el Juzgado de Instrucción 5, a cargo de Oscar De Marco por casi dos horas. Las autoridades judiciales querían escuchar de boca del funcionario municipal cómo se detectó la irregularidad y cuando se produjo.

Si bien a la salida de su declaración el funcionario municipal se mostró esquivo a responder preguntas sobre el episodio, aseguró: "Aparentemente fue un mal entendido", en referencia a los valores que desaparecieron. Pero lo cierto es que la investigación sigue su curso. Tras recibir la ampliación de la denuncia del tesorero, el Juzgado devolverá las actuaciones al fiscal Héctor Roberto Aberasturi, para que éste resuelva próximos requerimientos. Ayer no solo fue un día de agitación en tribunales. En la localidad de Cané el clima político se enturbió y ya nadie disimula el enfrentamiento entre el intendente Carlos Fabricio Hernández y su secretario.

Para liberar responsabilidades, y tratar de apaciguar las críticas al manejo de los recursos municipales, el intendente Hernández restó importancia a la supuesta irregularidad y afirmó: "Yo lo mandé al tesorero a realizar la denuncia".

A pesar de esta manifestación, LA ARENA pudo confirmar ayer por una fuente de absoluta confiabilidad que el funcionario recurrió a la justicia ante el temor de quedar involucrado en una gravísima anomalía administrativa, con responsabilidad penal. "Avendaño le exigía al intendente que aclarara el tema de los cheques que desaparecieron, pero solo encontraba evasivas y respuestas inconsistentes", dijo la fuente.

Sin respuesta.

Según la fuente, los once cheques desaparecieron mientras Avendaño estaba fuera del país, en uso de una licencia en sus funciones. Al regresar a su labor descubrió el faltante de los valores. Las primeras explicaciones del intendente habría sido que los talones estaban en su poder y que no "debía preocuparse", pero con el correr de las semanas, en un extracto bancario de la cuenta corriente del municipio apareció un cheque por un monto de 26 mil pesos, que no fue pagado. Su numeración correspondía con uno de los valores que faltaban. Al parecer, ese cheque fue entregado a una financiera de General Pico y al presentarse al cobro no había fondos suficientes en la cuenta municipal.

Al quedar al descubierto el supuesto manejo irregular, Avendaño buscó amparo jurídico para desligar su responsabilidad. Horas después que la imputación tomara estado público, el intendente trató de dar algunas explicaciones y en la tarde del miércoles, en sede policial, denunció como "extraviados" a nueve de los once cheques, que estarían en blanco y sin firmas.

A pesar de esta última acción surgen muchos interrogantes en torno a la chequera oficial. Una de ellas es porqué el intendente no denunció antes la pérdida de los valores, que según el comunicado "extravió en el mes de marzo", y solo lo hizo cuando su tesorero recurrió a la justicia. Se sabe que con insistencia Avendaño le exigió a Hernández que le explicara el destino de los talones municipales, pero el intendente lo "entretuvo" con palabras fugaces.

Otra de las dudas es el monto del segundo cheque que dice el intendente haber entregado. A pesar del hermetismo en torno al caso, se pudo establecer que la cifra "es muy superior a los 26 mil pesos", monto del valor que fue rebotado. Otro de los puntos que la justicia debe dilucidar es qué firmas contienen los cheques. Si en los talones estuviera la rubrica del tesorero se estaría frente a un delito de falsificación.

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