Terroristas inocentes en el cielo europeo

El gobierno eslovaco tardó tres días en notificar que una de las bombas había eludido los controles del aeropuerto de Propad-Traty. El incidente desató un escándalo luego de que Irlanda admitiera que el equipaje atravesó su frontera sin inconvenientes.
Un día después de que el presidente Barack Obama admitiera "fallas potencialmente desastrosas" de seguridad que casi derivan en un atentado aéreo, la policía de Eslovaquia protagonizó un sorprendente incidente que puso en alerta a los aeropuertos de toda Europa.

El sábado escondieron nueve paquetes con explosivos del tipo RDX en la valija de pasajeros elegidos al azar para probar la efectividad de los perros antiexplosivos del aeropuerto de Propad-Traty.

El problema fue que el gobierno de Bratislava no avisó que una de las valijas había escapado a los controles y se encontraba en Irlanda, donde pasó sin problemas por el aeropuerto. El iluso dueño de la maleta vio tres días después su casa rodeada de policías y debió enfrentar cargos de terrorismo antes de ser liberado.

El incidente provocó quejas formales de Dublín y un pedido de disculpas de Eslovaquia, que reconoció sin embargo que es una práctica habitual en todo el mundo probar los sistemas de seguridad con pasajeros que no son informados de las pruebas.

"El objetivo del ejercicio era mantener en forma a los perros rastreadores en un entorno real", explicó en una nota el Ministerio del Interior eslovaco. "Un oficial de policía cometió un error tonto y poco profesional, que acabó convirtiendo en un problema los buenos propósitos de un ejercicio que buscaba proteger a la gente", continúa la nota. Según Bratislava, "nadie estuvo en peligro porque, sin otros componentes necesarios para ser detonada y en las condiciones en que estaba almacenada, la sustancia no es peligrosa". Las explicaciones no alcanzaron a Dublín, y mucho menos al pasajero, un eslovaco de 49 años, electricista, que había ido a pasar la Navidad a su país de origen.

La versión oficial es que los policías eligieron a ocho pasajeros al azar para su prueba, que incluyó nueve paquetes de 100 gramos del poderoso explosivo RDX. Los perros trabajaron bien e identificaron las ocho valijas, pero un policía olvidó que uno de los equipajes llevaba dos cargas. La valija terminó en las bodegas de un avión de la compañía Danube Wings, que acababa de inaugurar la ruta de Irlanda.

A partir de ese momento, las informaciones son contradictorias. Eslovaquia asegura que informó de inmediato al piloto del avión, que decidió despegar de cualquier forma, y al aeropuerto de Dublín, donde "inexplicablemente" ignoraron la alarma del sábado. Irlanda, en cambio, denunció que fue avisada el martes de la existencia de la bomba.

Mientras Eslovaquia pedía disculpas y aseguraba que no volvería a repetir el experimento, el incidente puso contra las cuerdas al gobierno irlandés. Ayer, Charlie Flanagan, vocero de la oposición, se preguntaba: "¿Por qué los sistemas de seguridad del aeropuerto de Dublín permitieron la entrada en el país de una cantidad significativa de explosivos?".

La pregunta toma relevancia tras el revuelo mundial que causó el fallido atentado de un nigeriano que trató detonarse en un vuelo de Northwest Airlines de Amsterdam a Detroit. Sin embargo no cuestiona, a días de que el Reino Unido activara polémicos escáneres corporales en todos sus aeropuertos, hasta dónde pueden llegar las violaciones a la privacidad de los pasajeros en la búsqueda de seguridad.

Yemen puso límites a la guerra antiterrorista de Obama

Tres presuntos miembros de la red Al Qaeda fueron arrestados en un hospital de la capital yemení, Saná, donde se recuperaban de las heridas recibidas el lunes en un tiroteo con la policía. Los sospechosos habían resistido a una operación lanzada por el gobierno contra los grupos islamistas radicales que operan en su territorio.

La presión de EE.UU. sobre el país creció tras el atentado fallido contra un avión el día de Navidad, cuyo autor fue entrenado por Al Qaeda en Yemen.

El canciller yemení, Abu Bakr al-Qirbi, dijo que no desea que el país se convierta en otro Afganistán, "ocupado por miles de soldados extranjeros". Yemen quiere limitar la presencia de EE.UU. al entrenamiento de tropas.

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