El terrorismo fuerza en Europa un debate sobre la privacidad

El uso del escáner corporal, que muestra al pasajero desnudo, ya genera resistencia
PARIS.? En una carrera contra el reloj para prevenir ataques terroristas, los europeos se encaminan hacia la adopción generalizada de sofisticadas técnicas de control en los aeropuertos.

Pero la utilización de esos instrumentos, como los escáneres corporales que permiten ver el cuerpo desnudo de un pasajero, precipitó un intenso debate en un continente furiosamente apegado al principio de la privacidad.

La idea de instalar esos detectores electrónicos se aceleró después del atentado fallido en el vuelo entre Amsterdam y Detroit del 25 de diciembre, reivindicado poco después por Al-Qaeda.

Sin embargo, el proyecto genera dudas, interrogantes y hasta indignación. Los partidarios de ese método argumentan que los pórticos electrónicos son absolutamente eficaces para "ver" los explosivos menos detectables, como la pentrita utilizada por el terrorista nigeriano Umar Farouk Abdulmutallab. Sus detractores denuncian la inaceptable intrusión en la sacrosanta privacidad del ciudadano, en la medida en que esos nuevos escáneres permiten ver el cuerpo desnudo de una persona.

El Parlamento Europeo (PE) consideró el 24 de diciembre que los escáneres corporales pueden tener un "serio impacto" sobre los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Pero incluso aquellos que reconocen los beneficios de esas nuevas tecnologías subrayan los costos exorbitantes que representará la instalación masiva de esos aparatos ?y otros sofisticados instrumentos de detección? en los aeropuertos europeos.

"Un millón de dólares por una máquina", señaló Frédéric Péchenard, director general de la policía francesa. Sólo el aeropuerto internacional Charles de Gaulle, de París, necesitaría 20 escáneres, según los expertos.

Conscientes de la sensibilidad social que existe sobre todo lo que toca a la privacidad, Francia anunció que "estudia" la cuestión. Para el ministro del Interior, Brice Hortefeux, los escáneres son "una pista entre muchas otras".

La idea suscita serias divergencias en Europa. Holanda, país donde embarcó Abdulmutallab con destino a Detroit, anunció el 30 de diciembre la instalación de 15 máquinas en el aeropuerto Schiphol de Amsterdam para utilizarlos en los vuelos hacia Estados Unidos. Las autoridades afirman que esa tecnología no necesita autorización de la Unión Europea (UE), ya que será empleada únicamente para vuelos transatlánticos.

Los aeropuertos británicos ya tienen esos pórticos desde 2004. En Manchester, los pasajeros que se rehúsan a someterse a ese control, denominado Rapid San System, son palpados por los agentes de seguridad dos veces consecutivas. Sólo los niños son excluidos del procedimiento.

Las autoridades británicas, que deben tomar una decisión definitiva en 2011, anunciaron esta semana que probablemente instalen el escáner en los aeropuertos internacionales, junto con otras técnicas y la ampliación de las listas de sospechosos que no pueden subir a los aviones.

"Necesitamos explorar constantemente los instrumentos más eficaces para identificar explosivos, armas de fuego, armas blancas e instrumentos peligrosos escondidos en el cuerpo", afirmó el premier Gordon Brown.

Hace tiempo que los aeropuertos europeos prueban simultáneamente otros sistemas de control. En Manchester funciona el Airport Human Recognition System, un sistema biométrico basado en el reconocimiento del iris que, por el momento, sólo se aplica al personal de la terminal.

Desde abril de 2008, todos los pasajeros que embarcan en vuelos de cabotaje en los aeropuertos londinenses de Gatwick y de Heathrow ?el más importante de Europa? deben someterse al registro de sus huellas digitales. En Heathrow y en otras terminales europeas, como Fráncfort (Alemania) y Schiphol (Holanda), existen sistemas de registro cruzado de huellas digitales, biometría, estructura facial y pasaporte electrónico.

Costo descomunal

Esta semana, numerosos expertos británicos señalaban, sin embargo, el costo descomunal que tendrá el despliegue masivo de esas nuevas tecnologías.

Alemania es el país que más ha modificado su posición respecto de los nuevos controles. Hace un año, el entonces ministro del Interior demócrata-cristiano (CDU) Wolfgang Schaüble, había calificado de "estupidez" la instalación de los escáneres.

La semana pasada, su sucesor Thomas de Mazières, también de la CDU, se declaró favorable, "a condición de que la nueva tecnología sea inofensiva para la salud y respetuosa de la intimidad de los pasajeros".

A fin de alcanzar ese objetivo, un centro de investigación situado en la ciudad alemana de Lübeck intenta desarrollar nuevos pórticos que muestran una imagen borrosa del cuerpo, pero que permiten distinguir con precisión los objetos peligrosos. Italia anunció su intención de ponerlos en servicio en los aeropuertos Malpensa (Milán) y Fiumicino (Roma). De todas formas, consciente de la polémica existente, el ministro del Interior, Roberto Maroni, dijo que se aplicarán primero en vuelos considerados "de alto riesgo" y que se deberá superar "la oposición de los defensores de la privacidad europeos".

La UE examinará el 7 de enero, en Bruselas, la conveniencia de extender esos nuevos equipos a los 27 países del bloque. A fines de 2008, la Comisión Europea había emitido una opinión favorable, pero fue rechazada por los parlamentarios.

"Lejos de ser puramente técnica, esta medida tendrá graves consecuencias sobre el derecho a la privacidad, la protección de informaciones personales y la dignidad personal", estimaron los eurolegisladores.

A juzgar por la dirección que toman los acontecimientos, todo permite indicar que el derecho a la privacidad será una de las batallas cruciales del siglo XXI.

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