Terror en el aire; milagro en el agua

Terror en el aire; milagro en el agua
Afectado por pájaros que se metieron en sus motores, un avión con 155 personas tuvo que aterrizar en las heladas aguas del río Hudson, frente a Manhattan; se salvaron todos
NUEVA YORK.- Gracias a la habilidad del piloto y a una rápida operación de rescate, los 155 ocupantes ?entre ellos un bebe? de un Airbus 320 de la aerolínea US Airways que se desplomó ayer por la tarde sobre las gélidas aguas del río Hudson, frente a Manhattan, sobrevivieron al accidente, que habría sido causado por una bandada de pájaros que dañaron sus motores.

El vuelo 1549, con destino a Charlotte, Carolina del Norte, había despegado a las 15.26 del aeropuerto de LaGuardia, en el distrito de Queens, con 150 pasajeros y 5 tripulantes a bordo. Un minuto después de su partida, al alcanzar los 1100 metros de altitud, un grupo de aves habría sido succionado por los dos motores de la aeronave, según el informe preliminar de la Administración Federal Aérea difundido por Laura Brown, su vocera.

El piloto Chesley Sullenberger, con más de 40 años de experiencia, buscó entonces dirigirse al cercano aeródromo de Teterboro, pero perdió toda la fuerza de los motores y decidió "aterrizar" el avión sobre el Hudson, entre la isla de Manhattan y las costas de Nueva Jersey, informó Doug Parker, presidente de la compañía aérea, que con celeridad confirmó que no hubo víctimas fatales.

Todas las personas a bordo fueron trasladadas para chequeos médicos a tres hospitales, pero las heridas más graves eran por exposición al frío del agua, indicó el alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg. En el momento del accidente, la temperatura era de -6 grados.

Según precisó la cadena local de Nueva York, NY1, siete personas fueron asistidas en el hospital Saint Vincent de la ciudad por hipotermia y fracturas, mientras que otros heridos fueron asistidos en la ciudad vecina de Nueva Jersey.

"Oí una explosión muy fuerte en el motor que estaba cerca mío e inmediatamente el interior del avión se llenó de humo y olor a combustible. «¡Prepárense para el impacto. Vamos a caer!», dijo el piloto enseguida, y todo el mundo empezó a gritar", relató, por su parte, Jeff Kolodjay, de Norwalk, Connecticut, que ocupaba el asiento 22A y viajaba con su padre y otros amigos.

Según varios testigos, la aeronave descendió a toda velocidad, pero logró apoyarse con considerable suavidad sobre el río. "Se sintió como si estuviésemos planeando. Fue una maniobra increíble del piloto", señaló otro pasajero, Fred Berretta, de Charlotte, que ocupaba el asiento 16A y se puso a rezar tras el anuncio del piloto, que ayer se convirtió en el último héroe nacional estadounidense.

"Diríamos que el piloto hizo un trabajo magistral al aterrizar en el río, y luego asegurarse de que todo el mundo saliera", señaló Bloomberg. Y agregó: "Tuve una larga conversación con el piloto. Caminó por el avión dos veces para verificar que nadie más estuviera a bordo y asegurarnos a nosotros [las autoridades] que no había nadie más allí adentro".

Los mecanismos de seguridad del avión se activaron no bien tocó el agua y los cuatro toboganes de goma de las salidas de emergencia se transformaron en balsas.

"Hubo mucho pánico, pero la gente fue muy rápida y salió ordenadamente del avión. Es que el agua fría no tardó en comenzar a inundar el interior", añadió Kolodjay.

Aterrorizados, muchos de los pasajeros buscaron refugio sobre las alas del avión. Desde allí fueron inmediatamente socorridos por ferries de las empresas turísticas Circle Line y New York Waterways, que hacían sus clásicos recorridos alrededor de Manhattan. Los equipos de rescate de la policía y los bomberos llegaron al avión accidentado en pocos minutos y un grupo de buzos de la Guardia Costera se cercioró de que nadie quedara dentro del fuselaje, que anoche estaba sumergido casi por completo en el Hudson, flotando en dirección a la Estatua de la Libertad.

"De alguna manera, el avión se mantuvo a flote y todos pudimos subirnos a las balsas. Es increíble que todos estemos vivos", comentó, ya a salvo, otro pasajero, Alberto Panero.

En estado de shock

A bordo del primer ferry que llegó al rescate, David Watta, ejecutivo de una agencia de viajes que estaba camino de regreso a su casa, contó que varios de los pasajeros socorridos estaban en estado de shock y congelándose.

"Les dimos nuestros abrigos y tratamos de calmarlos. Los abrazábamos y frotábamos sus manos para calentar sus cuerpos -explicó-. Les dimos nuestros celulares para que llamaran a sus seres queridos. Todos en ese ferry fueron héroes este día."

Tanto Bloomberg como el gobernador del estado de Nueva York, David Paterson, descartaron que se hubiera tratado de un atentado terrorista, aunque para muchos testigos la imagen de un avión comercial cayendo velozmente sobre la ciudad reavivó los fantasmas de los ataques del 11 de septiembre de 2001.

"Fue un milagro. Se evitó un accidente que potencialmente podría haber sido muy trágico. Ayer terminó por convertirse en uno de los días más espectaculares en la historia de las agencias de Nueva York por su coordinación y por la grandeza de la gente que trabaja en ellas. Y por todo lo que hicieron por esos pasajeros que esta noche están juntándose con sus familias", subrayó Paterson.

"Fue un rescate milagroso", coincidió el testigo Bill White, del portaaviones-museo Intrepid, que está anclado en el muelle 86, muy cerca del lugar del siniestro, a la altura del Lincoln Tunnel, que conecta la ciudad de Nueva York con Nueva Jersey.

Aunque regularmente los aviones chocan con pájaros, es poco común que aves impacten en los dos motores de una aeronave. Desde 1975 han ocurrido por lo menos cinco accidentes con grandes aviones comerciales en los que estuvieron involucrados pájaros.

El accidente con final feliz ocurre justo tres días después de que el diario USA Today revelara un récord histórico en la aviación comercial de Estados Unidos: no haber registrado ninguna víctima de accidente aéreo durante dos años consecutivos, en el período 2007 y 2008.

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