Terranova: "Cambió mi posicionamiento internacional con la victoria".

El argentino analizó su triunfo en Túnez, donde se impuso en una fecha por el campeonato mundial de Cross Country; el mendocino dice que ahora la prensa extranjera lo trata de otra manera; mientras, continúa con su preparación para el próximo Dakar.
La imagen era desoladora en Copiapó, Chile. El Dakar atravesaba la segunda etapa del duro desafío y con el BMW X5 dado vuelta detrás de una duna tras un salto hacia la frustración estaba el dolor. Físico por el gran golpe y moral por la caída de un sueño que parecía cristalizarse etapa tras etapa. Mientras se tocaba el cuello con la mano izquierda, en el bivouac, Orly Terranova se lamentaba por la deserción, pero no perdía la ilusión. Pese al padecimiento, ya ponía su mirada en los siguientes objetivos. Y decía en el medio del calor del desierto chileno: "Ahora me tengo que preparar para el Rally de Túnez. Esa es mi próxima meta y debo mentalizarme para eso".

Y así fue. Con la gran experiencia de haber participado por primera vez de un Dakar a bordo de una camioneta, el desquite lo encontró la semana última en Africa, donde se impuso con una actuación sólida y contundente. Así, el piloto mendocino inscribió su nombre en la lista de vencedores en el campeonato mundial de Cross Country. Una escala más para su próximo gran objetivo: el Dakar Argentina-Chile 2010, que se efectuará del 2 al 17 de enero próximo.

-De aquella frustración en el Dakar a esta victoria firme, ¿cuál fue la metodología de trabajo?

-Mantuve la misma intensidad de entrenamiento que llevaba para el Dakar. Un plan de ejercicio físico sumamente arduo. Creo que esta vez llegué a mi plenitud física, gracias al trabajo de mi entrenador, Federico Fader. Estaba impecable. Y me mentalicé de la mejor forma para correr en Túnez.

-¿Y en lo conductivo?

-El estilo fue distinto. Esta vez aproveché mucho más el auto en las rectas y doblaba sin sacar la cola de la camioneta. Más alejado del estilo del rally convencional. Esto me ayudó para cuidar los neumáticos, ya que las piedras pueden provocar pinchaduras laterales. Yo mantuve cubiertas nuevas en varias etapas, y eso fue una gran ventaja.

-¿Cuál fue la clave de esta victoria en Africa?

-Creo que nos consolidamos como equipo. Corrí con la misma estructura que en la Argentina, con los mismos mecánicos. Todos nos conocemos mucho más ahora.

-¿La camioneta era exactamente la misma del Dakar?

-Sí. Probamos un sistema de refrigeración nuevo, con radiadores retrasados. Mantuvimos la velocidad pero mejoramos la confiabilidad. Eso es vital.

-Había versiones de tu ida del equipo X-Raid BMW y un supuesto pase a VW, como sucedió con el qatarí Nasser Al-Attiyah. ¿Esto confirma tu continuidad en el equipo?

-Hubo conversaciones. Pero estoy muy bien aquí. La idea es hacer un trabajo a largo plazo con miras al próximo Dakar. Nasser estaba corriendo el Rally de la Argentina y me llamaba todos los días para ver cómo marchaba en Túnez. Es un gran amigo.

-¿Cuál era tu objetivo en esta carrera?

-Uno siempre busca la victoria, o al menos se ilusiona con ella. Esta vez corrí en una competencia que ya había disputado, entonces por primera vez pude ir a lugares ya conocidos, con otras referencias. Eso es importantísimo. Además, había rivales de mucho prestigio y eso siempre provocaba una presión extra en cada etapa. Pero pude controlar todo eso y llegar adelante en la final.

-En el Dakar corriste con el navegante francés Alain Guehennec y la relación no terminó de la mejor forma. ¿Esta vez quién leyó la ruta?

-El portugués Felipe Palmeiro. Realmente su participación fue muy positiva para mí. Es una persona mucho más joven, de 36 años (contra los 56 del francés), que me empujó desde la lectura de la hoja para ir fuerte y para cuidarme en los lugares comprometidos. Yo tenía miedo en Libia con las dunas, por la mala experiencia que había tenido en San Rafael, por ejemplo. Pero él me tranquilizó. Si siempre vas al límite, el desierto te gana. Psicológicamente fue vital. Hubo una comunicación fantástica, que en definitiva es lo más importante en este tipo de carreras.

-¿Cómo corriste con el 8 siendo que no te gusta ese número?

-Es cierto. Largué con el número 308 y yo había pedido cambiarlo, porque una vez un motociclista mendocino me dijo que no era un buen número. Desde entonces nunca corrí con el 8. Esta vez, cuando me enteré, le pedí al equipo el cambio, pero me explicaron que eso es imposible hacerlo ante la Federación Internacional del Automóvil. Y tuve que aceptarlo. Finalmente, me dio mucha suerte el número.

-¿Hay que tener mucha suerte para ganar este tipo de carreras?

-Muchísima. Al margen del mejor trabajo que se pueda hacer, siempre hay variables que pueden jugar a favor o en contra. Todos los que corremos lo sabemos.

-¿Qué diferencias hay entre una carrera de la FIA y otra de la ASO, la que organiza el Dakar?

-Ante la FIA hay que utilizar la vestimenta homologada por la entidad y se pueden usar cajas de cambios de seis marchas. En el Dakar se utiliza hasta la quinta velocidad. Después, el operativo es idéntico, la organización en los bivouacs y la seguridad también. Obviamente, el Dakar tiene otra dimensión.

-¿Qué cambió con este triunfo?

-Hay mucha motivación. Cambia mucho el posicionamiento de uno a nivel internacional. Se nota en el tratamiento con los comisarios deportivos, con la prensa extranjera. Tras subirme al capot de la camioneta con la bandera, el trato cambia. Ahora hay que pensar en una carrera de la Baja España, alguna fecha del Dakar Series y una intensa prueba en Marruecos, donde desarrollaremos un neumático de BF Goodrich. En la Argentina participaré en tres fechas del Rally Nacional, en San Luis, en Tucumán y en algún otro lugar que está por confirmarse.

* Una gira por los lugares donde pasó el Dakar

El sábado se pondrá en marcha en Las Flores una gira por las ciudades donde pasó el Dakar Argentina-Chile, o cercanas a su recorrido. Pasado mañana, la gran estrella será Marcos Patronelli, el piloto local que fue segundo en cuatriciclos. Estarán presentes el secretario de Turismo de la Nación, Enrique Meyer, y el secretario ejecutivo del Instituto Nacional de Promoción Turística (Inprotur) y coordinador general del Dakar, Leonardo Boto, junto con Etienne Lavigne, director del Amaury Sport Organización (ASO), organizador de la prueba, y Gregory Murac, responsable de Relaciones Exteriores de ASO.

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