Se terminó la ficción kirchnerista, ¿comienza la de la oposición?

Por Jorge Rosales

La oposición dio un golpe de efecto con la fuerza de un cataclismo en el oficialismo. Nunca hasta ahora -salvo el rechazo del proyecto de retenciones móviles por el Senado- el oficialismo había sido derrotado en el Congreso. ¿Podrá la oposición sostener esto en el tiempo o sus diferencias le darán la razón al diputado Agustín Rossi cuando habla de mayorías circunstanciales?

Los desafíos que deberá enfrentar la oposición son enormes. Tantos como diferentes son los colores políticos que integran el amplio arco que el jueves pasado corrió el velo y evaporó la ficción que el kirchnerismo había montado desde la derrota electoral oficialista del 28 de junio. Esto es, que nada había cambiado en la Argentina.

El desafío alcanza, por supuesto, a toda la clase dirigente de la Argentina. Desde esta semana recorrerá un largo camino de aprendizaje, ya que tendrá que convivir el Gobierno con un Congreso, cuyas cámaras estarán controladas por la oposición (Diputados) o en un frágil equilibrio, que puede terminar inclinado tanto para el lado oficialista como para el opositor. ¿Significa esto que se pondrá en riesgo la gobernabilidad? Para nada si la madurez se impone a los arranques adolescentes de algunos dirigentes.

El jueves próximo será el recambio legislativo. Sin embargo, ese día habrá otro acontecimiento, como la asunción en Corrientes del gobernador electo, Ricardo Colombi, que merece atención. Colombi simboliza, quizá, el último intento del oficialismo por quebrar la voluntad política de un mandatario provincial acorralado por necesidades económicas. Un modelo de gobierno unitario impuesto con el poder que otorga la concentración de los recursos fiscales.

La agenda aporta, además, una ventana por donde comenzar a solucionar un conflicto internacional, demasiado extenso para una historia de hermandad como la que acumulan la Argentina y Uruguay. Cristina Kirchner viajará a Montevideo y se reunirá con el presidente electo uruguayo, José Mujica, y ambos estarán, por primera vez en tres años, ante una oportunidad de oro para comenzar a desandar la disputa.

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