Se terminó el diálogo; empieza el show

Por Martín Dinatale

Ya no queda un solo resquicio para el diálogo sin resultados concretos en lo inmediato. Esta semana el Gobierno tendrá todo listo para poder demostrar si la apertura del diálogo que ensayó la Presidenta con referentes de la oposición y con los gobernadores fue pura ficción o si detrás de ello hay intenciones verdaderas de cambio a un estilo verticalista y poco propenso a la crítica.

Entre el miércoles y jueves el Congreso deberá definir dos leyes clave para los Kirchner: las retenciones y los superpoderes. Ambos casos serán un visible termómetro para saber si el diálogo sirvió para algo o si sólo fue para aumentar la cuenta de café de la Casa Rosada. Por lo que dijo la Presidenta y lo que dejaron trascender los jefes de las bancadas del oficialismo en Diputados y en el Senado no existen muchos indicios de que se haya tomado nota de los reclamos surgidos en las rondas de conversación de la oposición y los gobernadores con el Gobierno.

"Los números ya están echados y la decisión tomada: el Gobierno necesita el dinero fresco de las retenciones. No podemos jugar con esto", explicó ayer un destacado legislador que mantuvo contacto con Cristina Kirchner durante el fin de semana. En la Casa Rosada no están dispuestos a retroceder un ápice de la baja a las retenciones de la soja. El Gobierno hizo de esta recaudación una columna vertebral de su gestión: si se cae este ingreso se desarticula todo el andamiaje de subsidios y aportes a las provincias, dicen.

De todas maneras, en el bloque oficialista dan por hecho que contarán con el apoyo de unos 14 diputados de partidos progresistas liderados por el SI de Eduardo Macaluse. Son los mismos que avalaron la resolución 125 en su momento a cambio de incorporar luego modificaciones en el sistema laboral de los peones rurales. Pero estos reclamos nunca llegaron.

El Senado será también escenario de otra batalla. El oficialismo se propone imponer una prórroga de los superpoderes para que el jefe de Gabinete pueda redistribuir partidas del presupuesto a su gusto con la salvedad de que no se exceda el 5% del total del presupuesto. "El debate de los superpoderes es una ficción porque no hay superpoderes", dijo la semana pasada el jefe de bancada oficialista Miguel Pichetto. Adelantó, así, la postura intransigente del kirchnerismo ante los reclamos opositores de eliminar los superpoderes y destacó una verdad mayor: el proyecto como fue planteado por la Presidenta resulta una verdadera ficción. Es que en los últimos años la redistribución de partidas millonarias nunca excedieron el 5% del presupuesto global. Además, el Gobierno tiene la facultad de redefinir partidas desde el rubro Obligaciones al cargo del Tesoro por donde el Poder Ejecutivo dispone de 15.900 millones de pesos para asignar fondos sin la necesidad de pedir la aprobación del Congreso. El oficialismo tiene la mayoría legislativa en el Senado y la volverá a usar para imponer su criterio y darle por un año más superpoderes ficticios o no al Gobierno."Hay que aprovechar esta mayoría porque en diciembre nos quedamos sin nada", se sinceró un legislador ultrakirchnerista en referencia a la renovación parlamentaria que se ajustará a las elecciones.

Esta es la ratificación mayor de que el diálogo resultó hueco y que ahora sigue el show kirchnerista. Una vez más, el escenario se pone en escena con los mismos actores y las mismas actitudes. Sólo que esta vez, el diálogo será la utilería para decorar el ambiente.

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