Terminar la secundaria es clave para el desarrollo social

La implementación del plan FinEs representa el primer compromiso estatal para ayudar a completar los estudios.
EDUCACIÓN. En octubre y noviembre de este año se puso en marcha el Plan para la Finalización de los estudios primarios y secundarios a nivel nacional. Este programa se está implementando en la totalidad de los Centros de Jóvenes y Adultos y en Escuelas Sede de Educación común.

Muchas son las personas que por diferentes motivos no terminaron sus estudios y, con el correr del tiempo, la situación se fue agravando. Es decir, que año tras año, el sistema educativo fue “sumando” grandes cifras de fracaso y deserción.

En un país donde la educación no logra ubicarse como un asunto central y tal vez, vital, para su desarrollo y crecimiento, nada bueno puede esperarse.

En reiteradas ocasiones mencionamos la necesidad de pensar las políticas a mediano y largo plazo. Claro que no es algo fácil, ni siquiera para quienes están en la toma de decisiones, pero es la única forma de revertir y afrontar los momentos de crisis que travesamos y, al parecer, seguiremos pasando.

EL plan FinEs

El Gobierno nacional con los gobiernos provinciales puso en marcha el Plan Fin Es, que en esta primera etapa abarcó a aquellas personas mayores de 18 años que no lograron terminar sus estudios. Según el artículo 138 de la Ley de Educación Nacional, “el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, de acuerdo con el Consejo Federal de Educación, diseñará programas a término destinados a garantizar la erradicación del analfabetismo y el cumplimiento de la educación obligatoria prescripta…, para la población mayor de dieciocho (18) años de edad que no la haya alcanzado a la fecha de la promulgación de la presente ley…”.

El programa tiene una particularidad, y es la posibilidad de realizar tutorías antes de las mesas de exámenes. Tengamos en cuenta que muchas de las personas que se inscribieron dejaron la escuela hace ya tiempo, y esta es una forma de sentirse acompañados en este arduo proceso de volver a estudiar y rendir.

Las dificultades en la implementación no fueron pocas: la puesta en marcha se realizó con directivas confusas; con cronogramas desfasados en detrimento de las personas que debían realizar las tutorías; dificultades para conseguir los tutores por el trabajo que las tutorías reprendan y la cantidad de horas asignadas (realmente pocas); poco difusión masiva que llevó a flexibilizar las fechas de inscripción, entre otras tantas.

Pero más allá de dichas dificultades, el programa hoy es un hecho. Muchas personas que se acercaron a las instituciones educativas saben que esto no termina en diciembre, sino que es el punto de partida para lograr concluir lo que alguna vez empezaron y que el Gobierno se obligó a garantizar.

Volver a la escuela

Realmente es gratificante ver a personas que durante mucho tiempo y por temor o desilusión no volvieron a sus escuelas a terminar los estudios. Informar a familiares sobre el programa, que se acercaban en nombre de algún pariente, denotó el interés conjunto y el respaldo de los seres queridos para culminar una etapa educativa pendiente. Cuántas madres, esposas, tías o abuelos inscribiendo a alguno de ellos.

Si indagamos los intereses y motivaciones que tuvieron a la hora de inscribirse, descubrimos que muchos lo hicieron para seguir en sus puestos de trabajo; otros, para poder mejorar sus condiciones laborales, algunos otros simplemente, por una deuda pendiente con la vida. Por ello, les digo a todos los que todavía no se decidieron a inscribirse, que no lo duden: es una buena oportunidad que esperemos, que con el correr del tiempo, mejore en su implementación y logre los objetivo trazados.

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