"Hay que terminar con los cortes"

"Hay que terminar con los cortes"
En otro día de caos en las calles, la Presidenta pidió abandonar los métodos de protesta que "impiden el ejercicio del derecho de otros"
CORDOBA.- Cristina Kirchner usó un acto multitudinario en Embalse para dar un giro inesperado en la política kirchnerista y condenó con énfasis los cortes de calles y rutas que han convertido en un caos la ciudad de Buenos Aires y el conurbano.

Pidió terminar con los piquetes y las medidas de protesta que impiden "que el otro circule, que el otro estudie, que el otro trabaje".

El pedido fue acompañado por un prolongado aplauso de apoyo prodigado por varios centenares de integrantes de organizaciones que, tanto en carteles como en discursos de sus representantes, se proclamaron fervientes militantes del campo "nacional y popular". Son integrantes de microemprendimientos promovidos por el Banco de la Buena Fe, una institución crediticia creada por el gobierno provincial.

Precisamente a ellos los consideró "un ejemplo" porque, por estar acosados por urgencias y necesidades de subsistencia, "podrían tal vez estar enojados, estar crispados, podrían hacer cosas que hacen otros que impiden el ejercicio de derechos de otros ciudadanos".

Y, ya en obvia alusión a la tensión social que se vive por el conflicto en la empresa Kraft, dijo: "Pero no, no se organizan para impedir el ejercicio de los derechos de otros ciudadanos, se organizan para ejercer sus propios derechos y ésa es la forma de organizarse".

Enseguida dirigió su más dura censura a los cortes de rutas y calles: "Se lo digo a todos los argentinos: debemos terminar de promover la organización de actos para impedir el ejercicio de los derechos de los otros, tenemos que organizarnos para ejercer nuestros derechos, que nunca pueden pasar por impedir que el otro circule, que el otro estudie, que el otro trabaje, que el otro haga".

La Presidenta tomó así directa intervención en el diferendo que rodea a Kraft por primera vez después de más de un mes de tensión. Por extensión, involucró a las innumerables protestas que también han contribuido a convulsionar la capital y otros lugares del país.

Hasta el momento, el gobierno kirchnerista se había mostrado ajeno a lo que pasaba en las calles y las rutas. Durante seis años se declaró tolerante de los cortes y hasta propuso el ingreso de dirigentes piqueteros en el Gobierno.

Aparte de este aspecto, en el acto de Embalse Cristina Kirchner hizo una encendida defensa del proyecto de ley de medios audiovisuales del Ejecutivo. La Presidenta se declaró "la defensora más acérrima de los derechos y de la libertad de todos y cada uno de los argentinos".

Y enfatizó: "Estamos impulsando esa nueva ley que suplanta a la vieja ley de radiodifusión dictada por la dictadura, para que todos puedan tener libertad, puedan pensar y puedan criticar si quieren".

A diferencia de actos anteriores de los que participó la Presidenta en Córdoba, ayer sí asistió el gobernador Juan Schiaretti. Hasta hace poco ha sido ostensible la nula sintonía entre los dos gobiernos.

Mientras ayer hablaba el mandatario, Cristina Kirchner conversaba con el intendente de Embalse, el delasotista Federico Alessandri. La jefa del Estado, luego, pidió disculpas, al pretextar que trataron la reconstrucción del Complejo Turístico de Embalse, en su mayor parte en deplorables condiciones.

Schiaretti prefirió pasar por alto el episodio -aunque se lo advirtió molesto en un momento- y dio una versión que sugiere que, en privado, se habrían limado las asperezas más duras. Dijo que la Presidenta le había dado "instrucciones" al ministro de Economía, Amado Boudou, para que organizara una reunión en la que se traten "los temas de la relación bilateral entre Córdoba y la Nación".

Fundamentalmente se refería a la continuidad de la refinanciación de la deuda de la provincia y la cobertura del déficit de la Caja de Jubilaciones. Los dos mayores "huecos negros" que tiene el estado mediterráneo y que jaquean, mes a mes, a sus finanzas.

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