La terminal con problemas de funcionamiento

Los mismos provocan serios trastornos de confort y servicios para los pasajeros. Turistas de escasos recursos, desconocen funcionamiento del transporte urbano y quedan a la deriva en las inmediaciones.
Es porque el concesionario no permite la instalación de un módulo de venta, carga y recarga de tarjetas, lo cual vuelve más onerosa la estadía de los turistas, impactando en el presupuesto de los mismos, ya que deben apelar al uso de taxis y remises.

Asimismo la torre de control, brinda información errónea por los altavoces de la Terminal, lo que trae como consecuencia que los pasajeros pierdan el servicio y por ende el valor del boleto. Sólo se anuncia la partida y llegada de los colectivos una sola vez, no de repite y además con una contaminación sonora que vuelven inaudibles los anuncios. Son innumerables las quejas de los usuarios (clientes como los definió Néstor Otero) y no existe un libro de quejas para asentarla lo cual implicaría dejar documentado las innumerables fallas que se comenten y son atribuibles al concesionario.

El personal debe desempeñarse en condiciones infrahumanas, en estos días de calor intensa ya que el calor que se genera hace ascender la temperatura más allá de los 40 º ya que se calienta todo debajo del tinglado, que también hace de techo de las oficinas.

Además la falta de un suministro eléctrico adecuado, ya que se contrató sólo el 30 % de la capacidad necesaria, no permite la conexión del aire acondicionado central, ya que de hacerlo saltarían las protecciones arrastrando todas las instalaciones de la nueva estación terminal de colectivos.

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