Terminal de ómnibus: locales vacíos, bancos rotos y poco espacio

En el interior del edificio no se puede transitar porque la fila de gente en las boleterías ocupa todo el ancho del lugar. Hay 3 salones desocupados. "Estamos pintando y arreglando los asientos" dijo Héctor Armando, el administrador.
La terminal de ómnibus de la ciudad de San Luis está ubicada en un radio que se extiende entre las calles: España, Francia, Ejército de los Andes y Estado de Israel. Es pequeña y parece haber quedado chica para la cantidad de gente que circula a diario por el lugar. Varias gestiones municipales proyectaron trasladarla a un terreno cercano a la ruta donde ahora funciona un supermercado, al Predio Ferial y de Convenciones y a la ex estación de trenes, pero el complejo sigue exactamente en el mismo lugar desde hace décadas.

"Parece la terminal de un pueblo", dijo el adolescente con tonada porteña que se bajó, ayer por la mañana, de un colectivo a comprar una gaseosa y un paquete de galletitas y siguió su viaje rumbo a Mendoza.

En la terminal hay 17 paradas para ómnibus, 10 bancos grises de madera (en uno dormía un joven al mediodía), cestos de residuos deteriorados y 7 asientos de cuatro butacas cada uno, de las cuales faltan algunas porque "están rotas y hay que soldarlas". En el frente del edificio dos obreros pintan el techo. Están subidos a un andamio muy alto que ocupa más de tres metros de largo y por el costado tienen que pasar los viajeros para ir a la parada de taxis o a las plataformas. A pocos metros hay arena en el piso y una carretilla, donde otros dos obreros arreglan una boletería que está vacía y fue desocupada luego de un choque que destruyó el techo. Pero no es la única vacía hay otros dos locales deshabitados: en uno había una oficina, en el otro un bar: "El Rincón de La Boca".

"La terminal se ha quedado en el tiempo, hay otras mucho más modernas. Lo ideal sería tener una estructura más presentable o en otro lugar. Esta es la puerta de acceso a San Luis. El conflicto viene desde hace varias gestiones municipales", dijo Horacio, un locatario que hace 17 años tiene una boletería y está a cargo de las empresas Rutamar y Turbus.

En el interior del edificio hay tres baños: para damas, caballeros y discapacitados, están todos limpios tienen jabón, papel higiénico y papel para secarse las manos. Por los pasillos, también limpios, es difícil caminar porque las colas para sacar boletos o tramitar encomiendas ocupan todo el ancho del lugar (cuando hay más de 10 personas en cada fila) y hay mucha gente parada porque los 20 asientos disponibles ya están ocupados.

"La gestión actual ha trabajado más que las anteriores porque reformó los baños, cuida la limpieza, pusieron un administrador y a través de él, el acceso a los funcionarios es más fácil. Pero esta terminal tampoco es lo ideal para recibir a la gente, lo ideal sería tener una estructura más presentable o en otro lugar. Yo me inclinaría por una nueva porque habría más espacio en el interior", opinó Horacio. El administrador de la terminal de ómnibus es Héctor Armando y fue consultado por El Diario por el estado edilicio del lugar. "Estamos pintando. Los canastos de residuos también están bastante deteriorados y tenemos otros nuevos para reemplazarlos pero no los vamos a cambiar hasta que no terminemos de pintar". Con respecto a la falta de asientos Armando aseguró que están arreglando y soldando los bancos que tienen hasta que compren otros. "Yo solamente administro la terminal y pido lo que es necesario. Me dijeron que de los bancos nuevos tiene que encargarse el área de infraestructura". Uno de los planes que estudian, para que haya más espacio en el interior del edificio, es sacar la boletería que está en la entrada de uno de los pasillos (Autotransporte San Juan) y la que está frente a la calle Estado de Israel (20 de Junio) y colocar allí unas pequeñas salas de espera con asientos. El lunes comenzaron las vacaciones de invierno, los turistas empiezan a arribar a San Luis y la frase que se repite es "parece la terminal de un pueblo". Locales vacíos, bancos rotos, poco espacio y mucha gente.

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