Termina el año de los mercados y 2010 llega con dudas por los precios

Por: Daniel Fernández Canedo

Hoy termina el año de los mercados.

Así puede ser recordado 2009 en materia económica.

Basta evocar que allá por enero había inversores fuertes que sacaban sus dinero de los bancos estadounidenses temiendo una quiebra generalizada y el dólar y los bonos del Tesoro de EE.UU aparecían como refugios casi únicos frente a la crisis.

El cierre del año es muy distinto, tanto a nivel internacional como local; las perspectivas para 2010 son buenas.

El cierre del 2009 es a toda orquesta y sólo alcanza con repasar las subas que tuvieron algunos activos financieros para comprobarlo.

Los bonos atados al crecimiento aumentaron 245%; los Boden, más de 200% y los de descuento, 175%.

La recuperación fue extraordinaria. Títulos como el Boden 2012 que a comienzos de año reflejaba la terrible desconfianza sobre las finanzas argentinas, ofreciendo una renta de 60%, ahora conviven con títulos en dólares con renta del 8% anual.

La mejora fue evidente pero a la hora de repasar los méritos sería bueno que la economía argentina no se arrogase demasiados.

La crisis financiera internacional arrancó su etapa más vertiginosa después del 17 de septiembre de 2008.

Ese día, la caída de Lehman Brother's puso en duda la estabilidad del sistema bancario estadounidense y los inversores huyeron para refugiarse en los bonos del Tesoro de los EE. UU. y el dólar.

Los meses que siguieron estuvieron dominados por la incertidumbre hasta el 5 de marzo cuando Ben Bernanke pronunció lo que los mercados leyeron como el mensaje mágico para empezar a superar la crisis.

El jefe de la Reserva Federal estadounidense aseguró que ningún otro banco grande caería. Ese fue uno de los bálsamos más potentes para transformar las bajas en alzas.

Otro, fue el baño de dólares que el gobierno estadounidense derramo generosamente a nivel mundial.

Fueron la seguridad a los ahorristas y la baja tasa de interés estadounidense (está en 0,25%) los dos pilares fundamentales para iniciar la recuperación.

El exceso de dólares favoreció la suba de los precios de las materias primas y eso fue determinante para que los países emergentes se sumasen rápidamente en el camino del reflujo.

Así, nuevamente, la Argentina tiene una oportunidad, pero de ahora en más dependerá de lo que haga.

Los economistas afirman al unísono que en 2010 la economía se reactivará, pero pocos se arriesgan a predecir si esa mejora es la antesala de volver a crecer.

Un rebote no es crecimiento. Para que eso ocurra debe hacerse presente el aumento de la inversión y sobre ese punto las opiniones están divididas.

En los últimos tres meses se frenó la fuga de dólares, pero el ingreso neto de divisas es muy modesto.

Además, si bien las tasas de interés habían comenzado a bajar, en los últimos días el proceso tiende a frenarse.

Los depósitos mayoristas dejaron de crecer y hay un aumento importante de la demanda de crédito vía adelantos en cuenta corriente. Son dos indicadores de que las tasas mayoristas habrían tocado un piso.

El aumento del gasto público y la apuesta oficial a expandir el consumo en el mercado interno más allá de lo que pase con la inversión abre nuevos interrogantes sobre la evolución de los precios.

El año termina con un festejo en materia financiera. Pero el camino hacia la normalización definitiva no aparece tan claro como en otros temas relacionados con la economía.

Un temor bastante difundo entre los economistas es que 2009 haya sido el año de los mercados. Pero que al que viene sea la inflación la que le ponga la marca.

Comentá la nota