Terapias con células madre: las caras de la esperanza en el país

Ya se hicieron 41 trasplantes celulares y unos 100 implantes en casos cardíacos.
Cien años atrás, un médico ruso les puso el nombre: "células madre". Pero recién durante los últimos diez años, estas células -que son capaces de renovarse para convertirse en otras-, se ganaron la atención de la gente. En la Argentina, ya hay pacientes que han recibido células madre adultas del cordón umbilical, donadas por otras personas y hasta de sí mismos, y andan bien.

Hasta el momento, nadie en el país recibió células madre embrionarias, que son las más controvertidas. El lunes, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, anunció que liberará fondos federales para apoyar estudios con ese tipo de células y fue criticado por la Iglesia Católica y por los republicanos. En cambio, las células madre adultas están ayudando a pacientes, como Daniela Stopiello, de 19 años: "Tuve leucemia cuando tenía 12. Me trataron, pero en 2007 volví a tener una recaída", contó la joven, que vive en Adrogué, a Clarín. Estuvo seis meses esperando un trasplante y, a través del Incucai, aparecieron células compatibles.

"Sé que las células eran de un hombre de Holanda. Me las implantaron y al mes ya andaba bien. Ahora llevo una vida normal", comentó. Días atrás, le escribió una carta al donante. "No sé el nombre, pero le escribí diciéndole que había tenido un gesto muy solidario, porque dio sin saber a quién las donaba", resaltó la chica, que quiere ser maestra jardinera. El año pasado, se hicieron en el país 41 trasplantes como el que le practicaron a Stopiello. Son de células madre hematopoyéticas de donantes no emparentados, según el registro específico del Incucai, que tiene 40.000 dadores voluntarios inscriptos. Otra fuente de células madre es el cordón umbilical que liga a la madre con el bebé. Los trasplantes de cordón se empezaron a realizar en la década pasada entre no familiares. En 2005 se abrió el banco público del Hospital Garrahan y las células extraídas de los cordones se utilizan generalmente para niños y adolescentes con leucemias, linfomas, anemias hereditarias, entre otras enfermedades, según la directora de la iniciativa, Ana del Pozo.

Hay otras historias de esperanza con autotrasplantes de células madre, aunque aún son resultados preliminares. Desde 2004, 20 pacientes que habían sufrido infartos recibieron un implante de su propia médula ósea, que pasaron a estar en su corazón, al participar en un ensayo dirigido por Luis De la Fuente, jefe de cardiología intervencionista del Instituto del Diagnóstico y Tratamiento, en colaboración con Simon Stertzer, de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos. "No respondían a los tratamientos convencionales. Al recibir el implante, mejoraron. No tuvieron complicaciones", contó De la Fuente a Clarín.

En 2004, María Flores, una ama de casa de 56 años, de la localidad de Rawson, cerca de la capital de San Juan, aceptó hacerse un implante de células de su médula ósea para que pasaran a funcionar en su corazón afectado por la enfermedad de Chagas. El implante se hizo en el Hospital Perón, de Avellaneda. "Tenía miedo, porque sabía que es algo experimental. Pero fue una posibilidad para mejorar mi vida". Otros 79 pacientes cardíacos fueron tratados de manera similar, con autorización de la ANMAT. "La ventaja -explicó el médico Jorge Trainini- es que, al ser un autoimplante, se evita el rechazo inmunitario".

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