"Se cae la teoría del infiltrado", dice la oposición a Macri

Ibarra y Cerruti denuncian que el ex jefe policial Palacios desarmó la versión del gobierno porteño
Pese a haber defendido a Mauricio Macri, el ex jefe de la Policía Metropolitana Jorge "Fino" Palacios entregó a la oposición porteña otro argumento para aumentar la presión sobre el gobierno de la ciudad por el caso del espionaje a un dirigente de la comunidad judía.

"Se les cayó la teoría del infiltrado", señaló el legislador Aníbal Ibarra, en relación con las declaraciones de Palacios a LA NACION, publicadas ayer, en las que reconocía una relación desde hace cinco años con Ciro James, principal acusado en la causa que tiene en vilo a la administración macrista.

James está detenido por organizar las escuchas a Sergio Burstein, de la asociación de familiares de víctimas del atentado contra la AMIA. Fue policía federal hasta agosto y tenía, desde hace un año y medio, contrato con el Ministerio de Educación. En la causa, se descubrieron cientos de contactos telefónicos con Palacios y con su sucesor, Osvaldo Chamorro.

Tanto Macri como sus ministros Guillermo Montenegro (Seguridad y Justicia) y Mariano Narodowski (Educación) han argumentado que James fue un infiltrado de la Policía Federal en el gobierno porteño. Dijeron desconocer cómo había llegado a tener un contrato en el Ministerio de Educación. Y explicaron que los llamados a los jefes policiales tenían que ver con que era un aspirante a entrar en la fuerza.

Pero poco después de la presentación en la Legislatura de los ministros de Macri, Palacios declaró a LA NACION que él había recibido a James en su despacho y había hecho gestiones para allanar su ingreso en la Policía Metropolitana. Calificó de una "operación de la SIDE" la causa sobre el espionaje y pareció defender a James, al decir que en relación con las escuchas a Burstein había cumplido órdenes de un juez de Misiones.

"La declaración de Palacios en LA NACION echa por tierra todas las teorías conspirativas con que Macri intentó no hacerse cargo del tema y planificó un verdadero operativo de encubrimiento", dijo la legisladora Gabriela Cerruti ayer en un comunicado.

Ibarra añadió: "Si Palacios, como él mismo dijo, quiso hacer entrar a James, entonces no es un infiltrado. No lo mandó la Policía Federal ni Aníbal Fernández ni el gobierno nacional. Lo hizo ingresar el propio jefe de la policía de Macri".

Fuego cruzado

En la reunión de la Legislatura a la que fueron Narodowski y Montenegro, Ibarra había sido uno de los más duros cuestionadores de la versión oficial. Incluso, pidió la renuncia de los ministros y del jefe policial Chamorro. Pero no fue el único: todos los bloques de la oposición coincidieron en rechazar las explicaciones de los funcionarios.

Los opositores acusan a Palacios de haber intentado organizar -con la venia de Macri- un órgano de inteligencia ilegal en el gobierno de la ciudad. Y creen que James era un agente que trabajaba a las órdenes de Palacios. Consideran un indicio que la víctima del espionaje fuera Burstein, justo cuando Palacios era duramente cuestionado por la comunidad judía, que lo acusa de encubrir el atentando contra la AMIA.

Macri, en cambio, sostiene que James reportaba en la Policía Federal en la época en que se hizo la mayoría de las escuchas. Y dice que es la Casa Rosada la que debe dar explicaciones por el caso.

Los dichos de Palacios parecen ubicarse en una posición intermedia: denunció un complot del gobierno nacional, pero admitió su relación con James y pareció defenderlo.

"Ni siquiera se ponen de acuerdo en la coartada. Se contradicen ellos mismos y este escándalo parece no tener límites", dijo Ibarra.

Comentá la nota