Tentarán a inversionistas para financiar gasoducto a Malargüe

Tentarán a inversionistas para financiar gasoducto a Malargüe
El único oferente para la obra, de 105 millones de pesos, emitirá bonos a cobrar en un plazo de hasta 8 años. Con 155 kilómetros unirá San Carlos con el sur mendocino.
Por sus características, dicen que será el gasoducto más importante del último año y medio, por encima de la tan nombrada conexión Beazley-La Dormida. El proyecto que implica transportar el fluido a lo largo de 155 kilómetros desde una planta en Papagayos, cerca de Pareditas en el departamento de San Carlos hasta Malargüe, para abastecer de gas natural a la región sureña, no sólo tiene relevancia por su presupuesto de más de $100 millones, sino porque la única oferente es una empresa mendocina que para solventarla apeló a toda una ingeniería financiera, la cual incluye sumar inversionistas por medio de la emisión de bonos.

El esquema propuesto por la firma Hugo del Carmen Ojeda através de Mendoza Fiduciaria contempla un fideicomiso apoyado en títulos de deuda a cobrar en un plazo de hasta 8 años, el plazo de repago de la obra cuya la licitación que en 2008 lanzó el Gobierno provincial para que los privados se hagan cargo de la ejecución de la obra y de su costo.

El sobre con los antecedentes y la propuesta técnica se abrió el pasado 2 de marzo en las oficinas del Ministerio de Planificación Federal en Buenos Aires, y ahora el proceso entra en su recta final con la presentación del n°2 (propuesta económica), que incluye el soporte financiero avalado por la administradora local. (ver "Ingeniería...").

Mendoza Fiduciaria

Cabe recordar que Mendoza Fiduciaria es por éstos días el brazo ejecutor del operativo oficial de compra de uvas, pero además, como en éste caso, interviene en el manejo de fondos de terceros para otros rubros.

Particularmente, para el gasoducto que se pretende tener listo a principios de 2010 y proveerá de gas natural a 6 mil malargüinos, se hizo cargo de un fideicomiso con fondos del Banco Nación para afrontar un presupuesto de $105 millones más impuestos.

"Si la propuesta no satisface habrá que hacer un nuevo llamado. Lo que está claro es que una obra de esas características no puede dejar de hacerse, y por lo tanto tampoco la gente puede seguir sin tener gas natural", coincidieron el director de Energía, Ernesto Tamayo, y el subsecretario del área, Walter Vázquez.

A priori, desde el Gobierno manifiestan conformidad con la empresa candidata, que tiene 40 años de trayectoria y es una vieja conocida de las licitaciones oficiales, varias de las cuales ganó. Entre las obras más recientes figuran concesiones de redes regionales, como la del tramo Alto Verde-Ing. Giagnoni, y otros dos llamados hechos por el Gobierno para trabajos zonales de alrededor de $1 millón en Junín y Maipú, en enero pasado. Pero hoy por hoy la firma mendocina tiene presencia regional, gracias a los contratos ejecutados para el gobierno de San Luis.

El proceso del gasoducto para Malargüe está bajo la supervisión técnica de Ecogas, asesor oficial en el análisis de varios proyectos alternativos y también gerenciador del proyecto. Resta definir quién será responsable del mantenimiento de la conexión, algo que quedó afuera de las condiciones del pliego. Según Pablo Ojeda, titular de la firma, se mostró dispuesto. "No nos lo han propuesto, pero podríamos estudiarlo", admitió.

Cambios

Luego de la ampliación de la capacidad aportante del tramo Beazley-La Dormida, (se invirtieron $ 70 millones en total, de los cuales Mza-San Juan aportaron 50 millones de pesos), para Vázquez, Pareditas-Malargüe es una obra clave.

"Hoy no hay un desarrollo mayor en la zona por la falta de gas natural, por lo que será muy importante", consignó Vázquez, además de confirmar que se aprovecharán los trabajos de zanjeo para proveer un beneficio extra: el tendido de fibra óptica, para favorecer tanto la conectividad domiciliaria como las grandes infraestructuras como el Observatorio Auger.

Actualmente, los malargüinos demandan unos 10 mil metros cúbicos de Gas Licuado de Petróleo (GLP, el que habitualmente se comercializa en garrafas y cilindros), cuyo costo, en cálculos oficiales, es hasta 10 veces más caro que el gas de red, aunque llega subsidiado a los usuarios con el aporte de la Nación.

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