Hay tensión en la relación entre la CGT y el Gobierno

Hay tensión en la relación entre la CGT y el Gobierno
Enojo de los sindicalistas por el posible reconocimiento a la CTA
La inestable relación entre el Gobierno y la CGT sumó ayer un inesperado pico de tensión. En una reunión reservada en la sede de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, escuchó quejas y reproches de la cúpula de la central obrera encabezada por el camionero Hugo Moyano, molesta por el fallo de la Corte Suprema en favor de la libertad sindical y la posibilidad de que el Gobierno le otorgue la personería a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).

Tomada llegó ayer, a las 9.30, a la sede de la UOM, citado por la mesa chica de la CGT, ansiosa por negociar en secreto una agenda de temas que consideraba prioritarios. Entre ellos, conseguir que el Gobierno garantice su poderío sin competencias después de que la Corte le pusiera límites al monopolio sindical, en noviembre pasado.

El jefe metalúrgico Antonio Caló ofició de anfitrión, acompañado por José Luis Lingieri (Obras Sanitarias), Oscar Lescano (Luz y Fuerza), Omar Viviani (Taxistas) y el vicepresidente de la central, Juan Belén. Al rato se sumó el líder de la CGT, el camionero Hugo Moyano. Los problemas empezaron cuando se tocó el tema de la libertad sindical. "Tenemos que plantear una estrategia para evitar más fallos de la Corte", reclamó un mandamás gremial en medio de la reunión.

Tomada contestó lo que los sindicalistas no estaban dispuestos a escuchar: "No podemos garantizar que la Corte no emita más resoluciones en favor de la libre agremiación". Al rato volvió a excusarse: "Además, es un tema que tiene que resolver el propio movimiento obrero".

Según tres altas fuentes de la CGT, la posición del funcionario enfureció a los gremialistas, preocupados porque la CTA amenazó otra vez con presionar ante la Justicia para recibir la personería, que, entre otras cosas, otorga inmunidad a los delegados, permite cobrar cuotas sindicales y autoriza a la central gremial a negociar con las empresas.

"Hablar con la Corte"

Las mismas fuentes gremiales aseguraron a LA NACION que Moyano fue inflexible. "Este proceso es irreversible. Tenés que hablar con la Corte", exigió a Tomada, que se negó y adujo que el Gobierno no tenía contacto con los ministros del alto tribunal. "¡Es mentira!", coincidieron Moyano y sus hombres. Recordaron además que el ex presidente Néstor Kirchner le había adelantado a la CTA el dictamen de la Corte tres días antes de que fuera público. "Así que información tienen", ironizó un sindicalista.

En el Gobierno ayer admitieron que la reunión existió. También que hubo reclamos respecto de limitar la libertad sindical. Pero negaron que hubiera habido tensión y críticas.

"Moyano apenas habló", dijo un funcionario que participó en el encuentro. Eso sí, ratificó la posición oficial: no habrá intervención del Gobierno si la Corte decide avanzar con fallos contra el monopolio gremial. "No podemos hacerlo. Es una posición obvia", contestó ayer una autoridad de Trabajo.

En la CGT anoche estaban furiosos. "La Casa Rosada debe hacerse responsable de que la Corte que ellos renovaron ahora imponga fallos políticos", criticó una alta autoridad sindical. Los gremialistas no admiten discusiones: la personería debe ser sólo para la confederación de mayor representación.

La posición prescindente del Gobierno inquieta a Moyano. "Por eso, el 30 de abril hay que dar una muestra de poderío sindical", desafió un hombre de confianza del camionero. Ese día, por primera vez desde 2003, el sindicalismo ortodoxo planifica festejar sin el kirchnerismo el Día del Trabajador. Quieren hacerlo en la Plaza de Mayo. Tendrán un problema: la Casa Rosada promueve allí un acto de las Madres. "No importa. Vamos a ir al Congreso", dijo ayer un hombre de la CGT.

Mientras tanto, el moyanismo sigue cuestionando el reparto de fondos a las obras sociales, que maneja la ministra de Salud, Graciela Ocaña, y estudia lanzar una línea interna en el PJ, con base sindical.

"Es un mensaje", argumentan. Sobre todo luego de la derrota kirchnerista en Catamarca y la diáspora política del PJ. "Nosotros mantenemos la fuerza de este Gobierno", se ufanan. En la intimidad agregan amenazas: "Si no lo reconocen, nos lanzamos después de octubre".

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