Tensión legislativa por el PAF

El presidente del Senado convocó por tercera vez a una asamblea legislativa. Subsisten las dudas sobre si se logrará el quórum para habilitar el período extraordinario. Si no se logra avanzar el Gobierno extenderá el llamado hasta el 31 de enero.
Más allá de esta circunstancia lo que al Gobierno interesa es que ambas Cámaras consideren y aprueben el PAF antes del 31 de diciembre, para no dar argumentos de los que el Poder central se sirva para no remitir los fondos.

Si mañana vuelve a fracasar el quórum la idea es volver a convocar para el lunes 29, buscando que el fin de semana posibilite la maduración de acuerdos que se espera fructifiquen.

En este marco lo más probable es que mañana, en horario estricto, los Presidentes de ambas Cámaras cumplan el ritual de pasar lista, lo cual posibilitará la comprobación de quienes dan el presente y quienes vuelven a faltar a la cita.

Con ello el oficialismo intentaría mostrar que ha recuperado la iniciativa política que por momentos dejó de tener cuando dilató sin necesidad una nueva convocatoria luego del primer fracaso y luego dejó transcurrir el tiempo en negociaciones condenadas al fracaso, sin mostrar en el recinto y a la luz pública la posición de los unos y de los otros.

Pruyas ahora pareciera haberse alejado de la estrategia de su propio Partido que ha bajado línea en el sentido de bloquear el progreso de la ley, y está jugando en armonía con los intereses de la alianza gobernante, más allá de que en los hechos carece de incidencia directa sobre ninguno de los diputados pejotistas, la posición del Vicegobernador es importante porque como Presidente del Senado es quien tiene la llave para convocar o no a la Asamblea Legislativa.

Días atrás, frente a la omisiva actuación de Pruyas, y a mérito de un antecedente remoto en la vida institucional de la Provincia, se habría considerado la posibilidad de que la Presidente de la Cámara de Diputados sea quien formule la convocatoria. Finalmente fue el Vicegobernador quien cumplió el rito aunque quizás le haya faltado la decisión de hacer cumplir los horarios establecidos creando la expectativa de una reunión de los opositores con el Gobernador que nunca éste estuvo dispuesto a conceder, consciente de que la maduración de los acuerdos debe darse en el ámbito parlamentario, y consciente a la vez de la necesidad de no dar la idea de una negociación que menoscabe el principio de autoridad.

La situación que se presenta actualmente en la Legislatura es similar a la que se presentó en 2002, año en que el PAF se aprobó tarde, en febrero de 2003 y, a pesar de la Ley, los fondos nunca llegaron a Corrientes.

Los funcionarios nacionales se excusaron en aquella oportunidad en que el ejercicio fiscal había vencido.

Desde el punto de vista del oficialismo una situación similar a la generada hace seis años pondría en riesgo la continuidad de las proyecciones financieras estatales, al tiempo que se imposibilitaría a los empleados públicos de contar con una mejora salarial en un futuro cercano.

En tanto, los gremialistas preparan una manifestación a la Legislatura para presionar a los legisladores de la oposición a fin que den el quórum que posibilitaría sancionar la homologación del PAF.

La exigencia de la Multisectorial de gremios estatales, que varios legisladores de la oposición hicieron propia, de un aumento salarial del 25%, es algo claramente alejado de las posibilidades reales del Estado provincial.

Ello porque frente a un panorama que se ofrece desolador en el ámbito país y del cual Corrientes no es la excepción no pareciera haber margen para decisiones de esta naturaleza en un proceso económico singular donde se podría ver una combinación de un proceso deflacionario acompañado de una fuerte recesión.

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