Día de tensión por el futuro de Cive

Operarios nucleados en la cooperativa de trabajo resistieron las amenazas de desalojo. El empresario Ardiles, avalado por la Justicia para hacerse cargo de la empresa, dijo que no echará a nadie. La Muni debe decidir si expropia.
Mucha tensión se vivió ayer en la planta Cive (Compañía Industrial de Vidrios y Espejos) cuando Hugo Ardiles, empresario a quien el juzgado Civil y Comercial de 52° nominación le otorgó la responsabilidad de la firma, desalojó a los siete empleados que estaban pernoctando en la fábrica.

El conflicto se remonta al mes de marzo, cuando Cive entró en quiebra y el futuro de sus empleados se vio en peligro. Fue entonces cuando los trabajadores crearon una cooperativa para hacerse cargo de la empresa, movida que consiguió el apoyo del Concejo Deliberante que declaró la "utilidad pública" y "ocupación temporaria" del terreno sobre el que se asienta la fábrica. Mientras tanto, Ardiles se presentó a la Justicia pidiendo que le otorgara el manejo de la planta.

Dos semanas atrás, la jueza se pronunció a favor de Ardiles, pero los trabajadores se negaron a desocupar los galpones y siguieron instalados en el lugar. Hasta ayer a la madrugada, cuando el empresario junto a sus abogados, tres adicionales de la Policía y la oficial de justicia Silvina Garzón ingresaron para desalojar a todos los que estaban ocupando la empresa. Según los trabajadores, la Policía los echó por la fuerza. Luego, quienes habían sido expulsados pusieron en alerta a sus compañeros, unos 50 trabajadores, y todos se presentaron en la puerta de la planta a exigir que los dejen ingresar nuevamente.

La tensión fue en aumento, y con todos los accesos bloqueados los trabajadores de Cive violentaron el cerco perimetral e ingresaron a la fábrica. Arrojaron piedras, se subieron a los techos y cortaron la avenida Vélez Sársfield al 3.000, lugar donde se sitúa la planta. Allí permanecieron hasta el mediodía, cuando todo comenzó a calmarse.

Por la tarde, Ardiles declaró que los puestos de trabajo no están en peligro. "Son pocos los que rechazan nuestra intervención. Yo vengo con buenas intenciones. Vamos a tomar a todos los empleados", aseguró el empresario. Mientras, Ariel Zegarra, síndico de la cooperativa afirmó que "todo es una mentira", recordando que Ardiles plantea obligar a todos los trabajadores a realizar análisis preocupacionales como condición para tomarlos. "Es obvio que después va a echar a gente, porque hay personas que estuvieron trabajando muchos años con vidrios y es lógico que tengan problemas de salud", dijo el letrado.

Anoche, la fiscalía aplazó para hoy el desalojo de la planta, confiada en poder acordar una salida no violenta al conflicto. En calidad de "mediadores", siguieron in situ el desarrollo de los hechos varios concejales del Frente Cívico.

La Municipalidad, al medio. Esta semana, ingresó al Palacio 6 de Julio una ordenanza aprobada por una amplia mayoría en el Concejo Deliberante con la que se declara a Cive de utilidad pública y sujeta a ocupación temporaria por la cooperativa de trabajadores. Los empleados se amparan en esa norma y aguardan que el intendente Daniel Giacomino no la vete (aún tiene 7 días hábiles para promulgarla o rechazarla). Si intendente decide respetar la ordenanza, la Municipalidad debería indemnizar a Ardiles, en caso que la jueza dictamine una sentencia firme a su favor.

Comentá la nota