Esa tensión cada dos años.

Desde la restauración democrática, todos los presidentes se encontraron con que votar cada dos años generaba un plebiscito de gestión. Las consecuencias en varios casos fueron graves.
¿Funcionan como un plebiscito del Gobierno las elecciones legislativas de mitad de mandato? El archivo dice que sí. De 1983 a hoy hubo seis comicios de este tipo, y ninguno dejó de resultar decisivo para el destino de quien ocupaba la Casa Rosada. Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando de la Rúa y Néstor Kirchner aprovecharon el efecto potenciador de los triunfos en las elecciones intermedias o sufrieron el golpe terminal que casi siempre significó perderlas.

- Alfonsín, 1985 y 1987: El mandato presidencial duraba entonces seis años, por lo que Alfonsín pasó por elecciones legislativas intermedias en el ’85 y en el ’87. Ganó las del ’85; el triunfo fue interpretado por el alfonsinismo como una ratificación de su gobierno, a tal punto que de allí surgió la idea fundacional de un tercer movimiento histórico. Pero en las elecciones del ’87 la UCR fue derrotada; perdió 17 gobernaciones y aunque no vio deteriorada su mayoría en el Congreso, la idea del tercer movimiento histórico terminó abruptamente. Las elecciones del ’87 marcaron el principio del fin del gobierno de Alfonsín, que terminó anticipadamente en el ’89, desbarrancado por la hiperinflación y los saqueos.

- Menem, 1993: Menem usó esta campaña, en la mitad de su primer mandato, para convalidar el nuevo rumbo económico, ya que acababa de asumir Domingo Cavallo. El discurso al electorado fue que debía elegir "entre la Argentina del ’89 o ésta" y que se estaba votando por uno u otro modelo. Menem se puso al frente de la campaña a pesar de su carácter legislativo, y tuvo como adversario a Fernando de la Rúa, que aunque tampoco era candidato a nada encabezó la campaña de la UCR (los candidatos a diputados fueron Erman González por el PJ, Martha Mercader por la UCR y un ascendente Chacho Alvarez por el Frente Grande). El PJ ganó las elecciones; con el resultado, Menem se sintió convalidado para reformar la Constitución y marchó así hacia la reelección presidencial.

- Menem, 1997: Las legislativas de la mitad del segundo mandato de Menem, en cambio, le fueron adversas. En un clima de época marcado por el asesinato de José Luis Cabezas, la figura de Alfredo Yabrán y las denuncias de corrupción contra el gobierno, el riojano perdió las elecciones a manos de la naciente Alianza entre la UCR y el Frepaso. Esta derrota terminó con sus aspiraciones a la re-reelección. El gran combate de estas elecciones se jugó en la provincia de Buenos Aires entre la candidata de la Alianza Graciela Fernández Meijide y la del peronismo, Hilda "Chiche" Duhalde. La Alianza, que en el último tramo de la campaña logró sorpresivamente remontar todas las encuestas, comenzó de esta manera su viaje hacia la Casa Rosada.

- De la Rúa, 2001: Las elecciones del 2001 se realizaron cuando al gobierno de la Alianza le restaban dos años de gobierno. El presidente Fernando de la Rúa siguió una estrategia contraria a la de sus predecesores: intentó convencer a todo el mundo de que la elección no era un plebiscito, sino una votación más en un país que renueva el Congreso cada dos años. "Yo soy el presidente, no estoy compitiendo", fue su planteo repetido durante la campaña. Esta postura fue muy discutida dentro del gobierno, porque muchos advertían que si perdía, el gobierno no tendría ninguna chance de impedir un acoso terminal. La derrota precedió en dos meses la crisis de diciembre del 2001 y la salida anticipada del poder.

- Néstor Kirchner, 2005: Las elecciones legislativas de mitad del mandato de Néstor Kirchner, que el gobierno ganó, fueron el puente para la candidatura presidencial de Cristina. La pelea clave volvió a estar ubicada en la provincia de Buenos Aires, como ocurre siempre por el peso electoral del distrito, y sus figuras fueron Cristina Kirchner y Chiche Duhalde, detrás de quienes se enfrentaban Néstor Kirchner con Eduardo Duhalde. Tras el triunfo, Kirchner la lanzó a presidir el PJ. La oposición no peronista también usó las legislativas para instalar sus figuras presidenciables, ya que se presentaron como candidatos por la Capital Federal, la gran vidriera, Mauricio Macri y Elisa Carrió. En aquel 2005 la ruptura de Kirchner con el duhaldismo, la instalación de Cristina como candidata y su triunfo por un amplio margen prefiguraron el segundo mandato presidencial kirchnerista.

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