De la Rúa: "No teníamos pruebas de corrupción en el caso Siemens"

El ex presidente Fernando de la Rúa negó ayer peleas internas dentro de su gobierno por el polémico contrato firmado por su antecesor Carlos Menem con la empresa Siemens para la confección de los documentos nacionales de identidad (DNI). De la Rúa recordó que fue él quien ordenó rescindir el contrato y aseguró que ninguno de sus funcionarios tuvo una actitud que no fuera la de "defender el interés del país".
Las diferencias dentro de su gobierno fueron descriptas ayer, en un artículo publicado en la sección Zona de este diario. Allí, el hijo del ex ministro del Interior Ramón Mestre aseguró que su fallecido padre amenazó con renunciar si no se deshacía el contrato. De la Rúa negó la amenaza de Mestre y recordó que la decisión de rescindir el contrato la tomó en Olivos, luego de escuchar las opiniones de sus funcionarios, entre ellos el ex ministro del Interior. "No hubo exabruptos ni discusiones acaloradas como dice la nota", sostuvo el ex presidente.

Siemens admitió la semana pasada ante la Justicia estadounidense haber pagado coimas en la Argentina para la obtención de ese contrato, según el acuerdo judicial al que arribó con las autoridades de ese país. Las coimas incluyeron, según la Comisión de Valores estadounidense, 6 millones de dólares para funcionarios no identificados del gobierno de la Alianza.

De la Rúa explicó ayer, consultado por Clarín, que "se trataba de un contrato muy oneroso", aunque aclaró: "No teníamos pruebas de irregularidades en su celebración, ni de corrupción, pero sí que era muy costoso para el país. Siemens ofreció bajarlo, pero no era suficiente. Lo central eran los documentos que se darían en forma gratuita, porque se los cobrarían al Estado".

"Nunca vi en ningún funcionario de mi gobierno una actitud con un interés distinto al mío, que era el de defender el interés del país", aseguró el ex presidente. "Contra lo que dice la nota, la decisión no se toma entre gallos y medianoche sino en esa reunión en Olivos donde se trató específicamente el tema en un análisis respetuoso", agregó De la Rúa.

El ex mandatario enfatizó: "Ningún funcionario tuvo una actitud interesada o sesgada". Y recordó que "el contrato no pudo ser anulado enseguida (en el inicio de su gobierno) porque estaba en ejecución y no había pruebas de irregularidades que permitieran ver la existencia de un perjuicio para el erario público".

De la Rúa negó haber discutido personalmente este tema con el ex síndico general Rafael Bielsa, aunque admitió que éste tenía "un criterio contrario a la renegociación" encarada inicialmente por su gobierno.

El ex presidente recordó que en la reunión de Olivos, Mestre propuso la rescisión del contrato "por los inconvenientes que generaba" y que Domingo Cavallo, como ministro de Economía, "decía que debía estudiarse una forma de solución para preservar la relación con Alemania".

"El procurador del Tesoro (Ernesto Marcer" dijo que estando incluido en la ley de emergencia económica, lo que correspondía era la rescisión y no su anulación. Yo dije 'esta es la decisión' y pido que se redacte el decreto. Y así se hizo. Eso fue todo", explicó el ex presidente.

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