"Tengo que tirar menos chiches y hacer más goles".

"Tengo que tirar menos chiches y hacer más goles".
Fabbiani reconoce que deberá cambiar su estilo de juego y aunque aclara que nunca fue goleador, sueña con aprender a definir como Ortega. "Es único", dice.
Imposible no notar su presencia. Sus 188 centímetros sobresalen por encima del resto y hacen que su cabeza rapada brille aún más. Y por si para alguno pasó inadvertido, él se encarga de hacerse escuchar con su perfil de animador del grupo o de papá con chochera. Cristian Fabbiani pasa de un "¡buena, Cirilo!", a los gritos para felicitar y gastar a Augusto Fernández, a un tierno "hola, Uma" en el teléfono, para saludar a su hijita. Así es el Ogro, el de las múltiples caras y el que disfruta de este viaje por Canadá. "Con el Cluj íbamos a Turquía, Chipre, Australia... Un bajón. Por lo menos acá estoy con los chicos que hablan español, allá tenía a 11 portugueses que me volvían loco, se pasaban todo el día gritando", se queja con una sonrisa pícara, como sabiendo que ahora él es el "portugués" de este River.

-¿Extrañás estar en Buenos Aires?

-No, para nada. Vivo solo desde los 12 años, cuando me fui a la pensión de Lanús, y ya me acostumbré a estar fuera de mi casa. A la que sí extraño es a la gorda, a Uma, mi nena.

-Con el casamiento se te termina lo de vivir solo.

-No, aunque todavía no nos casamos, ya estoy conviviendo con Victora (Vanucci, su novia) y no cambia nada. Soy tranquilo . Estoy mucho en casa, voy al barrio a visitar a mi familia, a mis amigos. La convivencia no me modificó la rutina.

-¿Y el estilo de juego? Eso seguro que lo vas a tener que cambiar...

-Y, sí. Ahora que no está Falcao, voy a tener que ser un referente de área. Y más si el club no incorpora a otro nueve. Así que trataré de cumplir.

-¿Se verá a un Fabbiani con más goles y menos tacos entonces?

-No me queda otra. Voy a tener que tirar menos chiches y hacer más goles.

-¿Te molesta que estén buscando otro nueve?

-No. Por más que venga uno o no, jugar o no depende solamente de mí. Si arranco el campeonato haciendo goles, no me va a sacar nadie.

-¿Es una tentación retrasarte unos metros para juntarte con Gallardo, Ortega y Buonanotte?

-Puede ser, pero ahora me tengo que concentrar en otra cosa. Si la empiezo a meter, no voy a sufrir tanto que los tengo atrás.

-¿Te pesa realmente que se hable tanto de que River necesita que seas el goleador?

-No, no es una presión. Al contrario, es un desafío. Me gusta que esperen eso de mí y quiero cumplirlo. Siempre hice muchos goles, pero nunca me sentí goleador. Siempre el que jugó al lado mío hizo más goles que yo.

-¿Creés que vas a poder dar vuelta la ecuación?

-Sí. Estoy seguro de que vamos a generar muchas situaciones claras y así voy a tener chances de convertir. Es más lindo hacer goles que dar asistencias, pero todavía no me acostumbro. Igual, estamos haciendo muchos trabajos de definición y eso es lo que más me gusta.

-Se te vio afilado en los trabajos, hasta picando la pelota como Ortega.

-Pero Ariel es el mejor, nadie define así como él. Yo trato que me salga lo mejor posible. Pero cuesta, ja.

-¿Te conformás con ser una buena copia?

-Sí, me conformo con eso, con que salga parecido.

La admiración de Fabbiani por Ortega no es nueva. Jugar al lado del Burrito lo hace sentirse feliz, un elegido, aunque durante tres años había convivido bastante con el ídolo. "Era sparring de la Selección de Bielsa y practiqué con él en Ezeiza y en algunos viajes. Me acuerdo de que le pedí los botines y me los regaló. Un grande", cuenta.

-¿Los usaste?

-No, fue imposible porque Ariel calza 38 y yo, 45. Así que los tengo bien guardados en mi casa.

-¿Y ahora qué le pedirías? ¿Otro par de botines?

-No. Hoy le pido que nos saque campeones y que me regale la camiseta.

-¿Sentís que pueden ser campeones?

-Es lo que más deseo. Ganar alguno de los dos torneos y después que River me compre el pase.

-¿Te jugás mucho en estos seis meses?

-Me estoy sacrificando mucho en la pretemporada para conseguir esos objetivos.

-¿Y qué pasaría si andás bien, River te quiere comprar, pero aparece una oferta de Europa?

-Si River me compra, quisiera firmar un contrato de por vida. Lo mío no pasa por la plata. En River juego por la camiseta. Si bien no estoy salvado económicamente, me gustaría quedarme acá para siempre.

-Si en diciembre sos goleador, campeón y te compran el pase, ¿podés pedir algo más?

-Y, sí: ganarme un lugar en la Selección.

-¿Soñás con que te llame Diego? ¿Ir al Mundial?

-¿Y a quién no le gustaría? Uno siempre tiene esa fantasía, pero soy consciente de que mi desafío está acá, que todo depende de lo que haga con esta camiseta. El resto, si tiene que venir, vendrá.

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