"Si tengo que dar un paso al costado, lo doy".

INDEPENDIENTE: Pepé le aseguró a Olé que lo haría "para el bien de Independiente". Aunque se muestra confiado de cara a Boca: "Me asustaría si no se crearan situaciones".
La historia en Independiente, más que cíclica, parece reciclarse. Cuando parecía que la cabeza de Santoro rodaba tras la derrota en Tucumán, el 2-0 en el clásico le volvió a dar vida. Sin embargo, el nuevo traspié en La Plata volvió a dejar a Pepé tambaleando en la cornisa y ¿dependiendo nuevamente de un resultado? "Estoy tranquilo y lógicamente pienso en el futuro. No es que lo quiera dilatar. Yo soy consciente de que si tengo que dar un paso al costado para el bien de Independiente lo voy a dar", le confesó el técnico ayer a Olé.

Vaya paradoja de este proceso de reciclaje que vive el Rojo que, otra vez, Miguel Angel pondrá en juego su pellejo en un clásico. Contra Racing lo salvó con holgura. Pero ahora se le viene Boca, que, según Pepé "es el mejor equipo de Argentina, el que más logros tiene. Es indiscutible. Son los campeones". Por eso, el entrenador no deja detalle alguno librado al azar. Hombre de DVD's bajo el brazo (ayer se llevó de tarea los compactos de Boca-Newell's y Boca-Huracán), Santoro cree que su continuidad no depende del resultado del domingo, sino de la forma: "Si vos tenés las situaciones y las desaprovechás y ellos te las hacen, uno no es el culpable. A mí me asustaría si el equipo no funcionara y no creara situaciones, pero frente a Gimnasia generó cuatro o cinco muy claras y no las pudo convertir".

Luego de la salida de Borghi, la dirigencia bajó una línea clara: buscar la solución puertas adentro y terminar con los interinatos y con la historia de "cambiar de técnico cada tres partidos". Así, Pepé, bombero de mil incendios, salió elegido. Sin embargo, el DT arrancó su mandato formal sin los refuerzos prometidos. Y, ahora, el fastidio es notorio ("Con Pavone o Larrivey hoy estaríamos hablando de otra cosa", remarcó ayer). Pese a eso, el entrenador que tantas veces se puso el traje antiflama en el Rojo y que hoy se está quemando tiene fe en levantar en el choque ante Boca. "Siempre que jugás un clásico o un partido de este calibre te motiva algo distinto. Está ese plus del jugador, que está pensando continuamente en la jugada, en el resultado, que analiza muchas cosas que quizás en otros partidos no lo hace de esa manera", argumentó confiado.

Desde que fue designado oficialmente como entrenador del primer equipo, los resultados no fueron los mejores aliados para Pepé, quien hoy, desde el banco, transita realidades muy diferentes a las que vivió como arquero. "Cuando yo jugaba tuve la fortuna de estar en un equipo de grandes hombres, de grandes jugadores, con una mística. Eso es lo que uno tiene que tratar de, poco a poco, ir armando acá en el club", planea, entre recuerdos, el técnico. ¿Podrá edificar el equipo a largo plazo como pretende? Se verá...

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