"No le tengo miedo a nada".

Cyril Despres era mecánico y por una lesión de su jefe tomó su moto. Ya ganó dos veces en Africa y es otra vez el gran candidato.
"No nací piloto de motos", sorprende uno de los principales candidatos al triunfo en el rubro motocicletas del Dakar Argentina Chile 2009. A la sombra de la arboleda en un campo en Capilla del Señor, donde el equipo oficial KTM hizo la puesta a punto final de sus modelos, Cyril Despres, vencedor dos veces en Africa, desgrana su particular historia. "Trabajaba en un taller de motos, en París. Mi jefe, el dueño del lugar, competía como amateur y en 1997 se cayó en Dubai. Cuando llegó el Rally de Túnez de 1998, él aún no se había recuperado y la moto estaba lista para competir: había pagado la inscripción, tenía los neumáticos... Entonces, me dijo: '¿Por qué no la corrés vos?' Así empecé. Como muchos, llegué a vender remeras, calcomanías y vinos en Francia para juntar el dinero para correr", narra el francés de 34 años. En 2000 corrió su primer Dakar. La KTM 690 cc número 1 lleva la calcomanía de un oso, emblema del taller donde trabajaba. Aquel involuntario mentor continúa al frente del mismo taller -Despres sigue visitándolo- y llegó a la Argentina para verlo competir.

En correcto español, aprendido "porque paso tiempo en España, vivo en Andorra y tengo novia allí", Despres afirma que no le teme a la altura sobre el nivel del mar de algunos tramos del raid que este año pisa Sudamérica. Está acostumbrado: "Mi casa está en la montaña, a 1.500 metros. Como uno de mis patrocinadores es una estación de esquí, armamos un pequeño gimnasio, tranquilo, nada de la hostia, a 2.500 metros sobre el nivel del mar. Allí me entrené físicamente y respondí bien".

-¿Te preocupa algo?

-Creo que afectará más la temperatura que la altura. Al contrario de lo que la gente cree, en Africa no hacía calor. Nunca corrí un raid de 15 días con calor. Aquello que no sé cómo es me brinda una sensación que disfruto. Me gusta cambiar.

-En este tipo de carreras, en las cuales el recorrido es secreto hasta horas antes de largar, los pilotos siempre tratan de conseguir información. ¿Cómo trabajaste?

-No puedo develar todos mis métodos, ja... Internet ayuda mucho hoy en día, los mapas en Google... De algunos sitios, como las dunas de Nihuil en Mendoza, hay 200 videos en Youtube. Además, soy amigo de un cirujano argentino, nacido en la ciudad de Pehuajó, que vive en Andorra: él me ayudó con los mapas y otras cosas...

-Marc Coma, tu compañero de equipo, y vos aparecen como los favoritos al triunfo. ¿Cómo es la relación?

-El primer duelo en el Dakar es contra el terreno. Es como el agua en la náutica: primero tenés que vencer a las olas y al viento antes que a los demás competidores. Aquí ocurre con el suelo. A Marc lo respeto mucho, tenemos buena relación... Pero él no será el único: creo que hay unos diez motociclistas que estamos al mismo nivel.

-Aunque el Dakar no tocará Africa por primera vez en su historia, prometiste volver al continente para una visita. ¿De qué se trata?

-Fabrizio Meoni (NdeR: piloto italiano, doble vencedor del Dakar en 2001 y 2002, fallecido tras una caída en el Dakar 2005) había hecho una escuela en Dakar. El nunca hablaba de eso. Cuando murió, fuimos al lugar y encontramos una gran obra para 200 niños, que ahora ya llegó a 300... Entonces, con la Fundación Meoni decidimos abrir otra el año que acaba de terminar. Cuando el Dakar se suspendió, fuimos hasta Senegal a trabajar en eso. La nueva escuela se llama Cyril y Fabrizio. Africa me ha dado todo...

-¿Alguna vez sentís miedo?

-Yo no le tengo miedo a nada.

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